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Samarcanda y el mercado de la seda

Opinión
La seda, esa tela que acaricia al tacto, se elabora con un hilo producido por la larva de una polilla. Para hacerlo, el gusano secreta un líquido viscoso que al contacto con el aire se solidifica y forma un hilo que mide hasta 1.5 kilómetros. Este proceso le lleva 2 o 3 días, en una especie de danza donde el gusano se auto envuelve. En este recinto evoluciona y se convierte en la polilla adulta cuya única función es poner huevos para reiniciar el ciclo.
El gusano construye el capullo en el que se dará su metamorfosis después de vivir un mes alimentándose de hojas de morera. Este árbol le ofrece una dieta rica en proteínas que son la materia prima para producir el filamento y la goma que lo recubrirá durante su transformación.
Se dice que hace 5 mil años, uno de esos recintos de la metamorfosis del gusano de la seda, uno de esos capullos, cayó en la tasa de té de una emperatriz china y que con el calor, el capullo empezó a desenrollarse y mostrar la hebra única de ese filamento brillante y fuerte que es el hilo de seda.
Esta técnica para desenrollar el hilo y el origen mismo del filamento que permitió la crianza del gusano de seda fue, durante milenios el mayor secreto de China y la fuente de su poderío comercial.
Revelar ese secreto estaba penado con la muerte.
Pero como sucede siempre en el mundo comercial, la muerte no importaba y el espionaje y el contrabando lograron su cometido. Así que Europa inició también su producción deseda alrededor del siglo VI d.C.
El mercado de la seda creó un poderoso intercambio entre Oriente y Occidente. Además de la seda se comerciaban otros productos considerados de muy alto valor. Este mercado creó la ruta de la seda, en el que a través de Oriente Medio circulaban, además de seda, especias, metales, porcelana, papel, piedras preciosas, animales, textiles.
Es en esa época que Samarcanda se convierte en centro del intercambio comercial. En un punto de conexión y en un sitio de mezcla de artes, de ideas, de religiones.
Tenía una ubicación estratégica, estaba en el centro entre China, Persia y Europa. Era el sitio de reposo de las caravanas y se convirtió en una de las ciudades más hermosas de Asia.
Esta ciudad está al sureste de Uzbekistán, uno de los 5 países de Asia central que fueron parte de la Unión Soviética y que se emanciparon en 1991.
La seda sigue siendo un producto que se avista en todos los mercados de Samarcanda, junto con el algodón, la lana y los aromas de las especias orientales.
En Samarcanda vive Sarvinoz, una jovencita de hermosos rasgos orientales que habla orgullosa de su tierra y de Amir Temur, el emperador que en los siglos XIV y XV convirtió la arquitectura, el arte y el conocimiento de Samarcanda en una de las mayores joyas culturales de la humanidad.
Los rasgos de Sarvinoz son también expresión del encuentro de muchos mundos. Su pasión por la cultura e historia de su tierra, expresan bien lo que esa ciudad es: fantástica, mítica, legendaria, contrastante, hermosa y corazón de la vieja ruta de la seda.
*Subsecretaria de Biodiversidad y Restauración Ambiental, de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales del Gobierno de México