Quizá para hacer un balance de lo que hemos aprendido de una pandemia como el COVID-19 sea demasiado pronto. Sin embargo, tampoco podemos ser ciegos a las enormes lecciones que esto nos ha dejado y continuará provocando en un futuro cercano. En este camino hemos tenido que aprender a superar los retos y brincar los obstáculos que surgen cada día, uno de ellos, es la amenaza silenciosa que creció exponencialmente durante este tiempo en México y en el mundo: los ciberataques.

A nivel global, esta amenaza le cuesta al mundo poco más de $1 billón de dólares, lo que equivale al 1% del PIB mundial. De acuerdo con el reporte de ciberamenazas de Fortinet, durante el 2020, en México se registraron más de 14 mil millones de intentos de ciberataques, lo que representa el 34% del total de Latinoamérica.

Para darnos una idea de lo que esto significa, México se posicionó como el segundo país con más ciberataques en el mundo, y si nos centramos en una cifra en particular, estos ataques tuvieron un incremento de 600% durante la crisis sanitaria. La pregunta obligada es, ¿por qué se disparó este tipo de delito en nuestro país?

Pues bien, como sabemos, al inicio de la pandemia fueron muchas las empresas que apostaron por el teletrabajo para proteger a sus colaboradores y también mitigar la velocidad del contagio del COVID-19, fue gracias a la tecnología que no hubo un paro total en la economía del país y que muchas de estas actividades pudieron ser llevadas a cabo desde casa. Pero esto también nos demostró que la mayoría de los sistemas, de las redes, de los datos y los colaboradores de las empresas no contaban con las herramientas necesarias para prevenir este tipo de ataques.

En nuestro país los sectores más atacados son: las instituciones financieras, los sistemas de infraestructura crítica, la industria 4.0, la cadena de suministro, así como los usuarios finales. Una encuesta realizada por KPMG reveló que sólo 4 de cada 10 empresas cuentan con una estrategia de ciberseguridad, mientras que un informe de Gartner del 2019 se mencionaba que sólo el 7% de los CEO consideraba que la gestión del riesgo informático fuera relevante.

Desde Totalplay Empresarial hemos detectado que en el año en curso las principales amenazas a las que nos enfrentaremos son ransomware, ataques dirigidos a sistemas financieros, ataques a dispositivos móviles, troyanos bancarios de origen brasileños y sobre las muy usadas plataformas de comunicación a distancia.

Por lo que robustecer la protección de los sistemas y las redes se ha convertido en una necesidad imperante, pero son tantas las amenazas y los tipos de delitos que las empresas muchas veces dudan cuál es la mejor protección.

Si de algo estoy seguro es que tenemos que apostar por un ecosistema de colaboración, entre aquellos que hoy son más vulnerables a enfrentar este tipo de afectaciones y entre los expertos que trabajamos día con día para ofertar mejores soluciones para minimizar el impacto, pero sobre todo para intentar que este tipo de delitos disminuya en el país.

En un mundo donde la tecnología evoluciona con mayor rapidez, es necesario comprender que esto no solo representa un beneficio para todos, también es una oportunidad para que los ciberdelitos sigan creciendo, por lo que desde Totalplay Empresarial continuaremos trabajando para que de esta manera se puedan detectar todo tipo de ciberdelitos que puedan poner en riesgo el futuro de una compañía, pero sobre todo seguiremos impulsando una cultura de concientización en las empresas en materia de Ciberseguridad.

Héctor Nava, Director General de Totalplay Empresarial

Branded Content

Branded Content es la unidad de contenido comercial de El Economista que da valor a las marcas con contenido que vale la pena leer.