Un tema relativamente nuevo en los censos, destaca el INEGI, es el de las prestaciones laborales, pues en el 2000 se decidió dar a conocer en qué medida los asalariados reciben beneficios adicionales.

De tal manera que si se comparan las cifras censuales, es posible observar una reducción de alrededor de 6 puntos porcentuales .

Las personas con empleo y prestaciones significaban 67.8% de la población en el 2000, ese porcentaje disminuyó a 62.1% en el 2010.

Al respecto, De la Cruz comentó: El censo captura de manera clara que en los últimos 10 años se ha precarizado el empleo y se refleja en cuatro elementos: la disminución del empleo formal, incremento del empleo informal, menores prestaciones y un bajo salario .

En tal sentido, en el 2010, 31% de la población ocupada declaró un nivel de ingreso mensual que no supera los dos salarios mínimos; destaca el hecho de que 32.7% recibe más de tres salarios, que representa un incremento de siete puntos porcentuales en la década.

En tanto, 7.7% declaró no recibir ingresos, porcentaje menor comparado con el del 2000 que fue de 10.1%, por lo que es de suponer que esta población recibe una retribución en especie o trabaja en la unidad familiar sin remuneración.