En la última década, Petróleos Mexicanos (Pemex) redujo de 45 a 11% su participación en los ingresos del sector público en México, lo que coincidió con la caída en el precio del petróleo y el descenso en la plataforma de producción de la estatal.

En el 2018, la petrolera pagó impuestos por 451,167 millones de pesos, monto que representó una décima parte de los ingresos del gobierno y le significó una carga tributaria de 27 por ciento.

Esta carga es menos de la mitad de lo que era en el 2008, cuando alcanzó un nivel de 58 por ciento. De hecho, el peso tributario de la estatal se ha ido aligerando paulatinamente desde el 2011, para llegar a un mínimo de 24% en el 2017.

En este contexto, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador tiene previsto reducir de 65 a 54% el impuesto por el derecho a la utilidad compartida por la producción de hidrocarburos en los próximos dos años, según el Plan de Negocios de la empresa.

“Durante las últimas tres décadas, la elevada generación de riqueza de la industria petrolera y la generación de valor y rentabilidad de la empresa han permitido a Pemex aportar a México poco más de 28.8 billones de pesos”, indicó Pemex. Derivado de los elevados precios del crudo que se registraron en el sexenio 2006-2012, Pemex generó la mayor transferencia de recursos a la hacienda pública. En el 2008, los ingresos petroleros llegaron a financiar 44 centavos de cada peso gastado por el gobierno federal, según la petrolera.

Pero la participación de los ingresos petroleros respecto del total de los ingresos presupuestarios del gobierno federal mantiene una alta correlación con los precios de la mezcla mexicana de crudo.

Por ello, a partir del 2015 comenzaron las reducciones en los cobros impositivos a Pemex, derivado tanto de la caída en los precios del petróleo y los ajustes que se realizaron al cobro que se realiza a Pemex, ya que la Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos agrupó en cuatro rubros los 11 que existían, mientras se postergó el dividendo estatal que se debió cobrar a partir del 2016 y que representaría 30% de los ingresos del año anterior.

Menos participación en los ingresos de la empresa.

Por otro lado, entre el 2008 y el 2018, los impuestos totales que pagó la empresa pasaron de representar 58 a 26% de los ingresos totales que tuvo ese año. A partir del 2011, en que los impuestos representaron 56% de los ingresos, Hacienda redujo en alrededor de 1 punto porcentual esta carga hasta el 2015, en que la Ley de Ingresos sobre Hidrocarburos modificó la forma de cobrar impuestos a la estatal.

Con ello, los impuestos de la empresa, que en el 2014 fueron de 746,136 millones de pesos, representando 47% de los ingresos de la petrolera ese año, cayeron a 393,231 millones de pesos el año siguiente, que significaron sólo 34% de los ingresos totales de la estatal en el 2015.

Dicha participación se ha reducido además a 24% en el 2016, cuando Pemex pagó 264,521 millones de pesos de impuestos a lo largo del ejercicio. Ya en el 2017, bajó a 23%, a pesar de que los ingresos aumentaron a 332,980 millones de pesos, ya que aumentó también el precio internacional del petróleo y de la Mezcla Mexicana de Exportación.

Finalmente, el año pasado, con la ligera recuperación en relación con el año anterior de los precios internacionales del crudo, Hacienda cobró impuestos a Pemex por 451,167 millones de pesos, que fueron sólo 26% de sus ingresos totales. La reducción de 65 a 54% del derecho a la utilidad compartida en los próximos dos años permitirá a Pemex un ahorro de 45,000 millones de pesos en el 2020 y 83,000 millones de pesos en el 2021, montos que le permitirán realizar las inversiones en exploración y extracción requeridas para elevar el nivel de producción de hidrocarburos del país, según el Plan de Negocios de la empresa.

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