La industria automotriz de Norteamérica (Estados Unidos, México y Canadá) no se quedará con los brazos cruzados frente a los amagos de Donald Trump para imponer un arancel de 25% a la importación de vehículos; así, si el gobierno estadounidense hace “oídos sordos”, se recurrirá ante el Poder Judicial para dar batalla y demostrar que un vehículo importado de un socio comercial no atenta contra la seguridad nacional.

Eduardo Solís, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), informó que sus contrapartes estadounidenses arman un análisis sobre el impacto negativo que podría representar el arancel de 25% a las importaciones de vehículos ligeros, pesados y autopartes, sobre todo aquellos que provengan de sus socios comerciales como México y Canadá.

Precisó que el próximo 19 de julio se llevará una audiencia ante el Departamento de Comercio de Estados Unidos, en donde la industria automotriz demostrará que un vehículo importado que circula por territorio estadounidense contiene 40% de partes y componentes nacionales, lo cual no pone en peligro la seguridad nacional que argumenta Trump para el inicio de la investigación 232.

“No podemos quedarnos con los brazos cruzados, más allá de la demanda que se hiciera en la Organización Mundial de Comercio, la imposición de 25% de arancel es una amenaza latente”, sentenció el representante de la industria automotriz en México.

Solís aseguró que Estados Unidos se está extralimitando con el argumento de la seguridad nacional y la investigación puede durar hasta 270 días, más otros 90 días que el presidente estadounidense se puede tomar para decidir si impone o no gravámenes.

Las automotrices se anticiparán y darán una “batalla legal” en Estados Unidos” ante la posible medida, argumentó.

En diciembre del año pasado, la Cámara de Comercio de Estados Unidos (US Chamber of Commerce) en voz de su presidente, Tom J. Donohue, advirtió a Donald Trump que defenderían los negocios con sus socios comerciales hasta llegar, incluso, a los juzgados.

En ese entonces, el líder empresarial estadounidense afirmó que sus miembros, de los cuales la industria automotriz forma parte, ha demandado a su gobierno en más de 250 veces por año en aspectos regulatorios, mientras que poseen el mejor registro en EU de poder ir a la Corte y ganar.

La representación automotriz en EU, la Global Automakers, advirtió que si se imponen los aranceles, los consumidores serán los afectados, al tener menos opciones de vehículos y precios más altos para automóviles y camiones.

“Este curso de acción socavará la salud y la competitividad de la industria automotriz de EU, e invitará a las represalias de nuestros socios comerciales”, alertó.

El presidente de la AMIA comentó que las negociaciones del TLCAN “no se están moviendo”, aunque existe un texto bastante avanzado, pero no hay un acuerdo en nuestro sector.

Para Eduardo Solís, la investigación que inició el gobierno estadounidense bajo la regla 232 y la renegociación del TLCAN deberían avanzar por avenidas diferentes. “No dudo que algunos lo quieran ver por la misma vía, pero es un error mezclarlo”.

En el 2017, Estados Unidos importó automóviles por un valor de 180,000 millones de dólares, con Canadá como su mayor proveedor (43,795 millones), seguido por Japón (40,696 millones) y México (30,577 millones).

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