La firma de alquiler de autos Hertz se declaró en quiebra en Estados Unidos luego de que su negocio fuera gravemente impactado por la pandemia de coronavirus y las discusiones con sus acreedores no lograran aliviar su pesada carga financiera.

La junta directiva ya había adelantado el viernes que la compañía se acogería a la ley de protección por bancarrota en una corte en el estado de Delaware, de acuerdo a documentos judiciales.

La compañía también tiene operaciones en Europa, Australia y Nueva Zelanda, que no fueron incluidos en el procedimiento judicial en Estados Unidos.

Hertz, cuyo principal accionista es el multimillonario Carl Icahn con un 39% de participación, fue golpeada por las órdenes de confinamiento y prohibiciones de viajes dictadas por las autoridades estadounidenses para frenar la pandemia de coronavirus.

Una buena parte de los ingresos de Hertz provienen de los alquileres de autos en aeropuertos, los cuales se evaporaron porque sus potenciales clientes dejaron de viajar.

Con casi 19,000 millones de dólares en deuda y 38,000 empleados en el mundo hacia fines del 2019, Hertz está entre las principales compañías globales en caer víctima de la pandemia.

La crisis sanitaria generada por el Covid-19 también ha provocado una cascada de quiebras o advertencias de bancarrota por parte de firmas que dependen de la demanda de combustibles, como cadenas minoristas, restaurantes y gasolineras.

Hasta ahora las aerolíneas estadounidenses han eludido este escenario, al recibir miles de millones de dólares en ayuda del gobierno, una vía que Hertz exploró sin éxito.La empresa había estado en discusiones con sus acreedores luego de haberse retrasado en montos significativos de pagos de arriendos de autos.