El director general de Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) México, Max Zurita, aseguró que ya iniciaron los trabajos constructivos de la ampliación del tren suburbano de Lechería al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) en la parte que le corresponde al concesionario, debido a que en el último mes recibieron un crédito de 400 millones de pesos del Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin).

Además, para acelerar, se prevé que en el primer trimestre del siguiente año se les otorgue un crédito de la banca de desarrollo de 12,500 millones de pesos, para el cual se cuenta con el apoyo del gobierno federal (ese monto incluye el adelanto de 400 millones de pesos).

La fecha prevista para el inicio de operaciones comerciales del tren es septiembre del 2023 y, a pesar de que se adelanten los permisos, licencias y autorizaciones requeridos, considera difícil que pueda funcionar antes de esa fecha.

Debido a que el trazo de la ampliación está sobre la vía de Ferrovalle, en el tema ambiental sólo se actualizará la manifestación de impacto y no representa un obstáculo para la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), quien es responsable de ello.

En entrevista, el director de CAF recordó que la ampliación tiene una extensión de 24 km e incluye cuatro estaciones nuevas (Cueyamil, Los Agaves, Nextlalpan y Jaltocan), cada una con un centro de transferencia multimodal, el material rodante, los sistemas electromecánicos, un patio de carga, puentes vehiculares y la estación terminal en el nuevo aeropuerto.

En total, el costo de la ampliación fue estimado en 22,500 millones de pesos, de los cuales se acordó que 15,000 millones de pesos los aportará el concesionario Ferrocarriles Suburbanos (integrado por: CAF con el 43.5%, Omnitren con el 7.5% y el Fonadin el 49%) y el resto el gobierno federal.

Adicional al crédito que esperan, el consorcio aportará los 2,500 millones de pesos faltantes con la certeza de que toda la inversión que realicen se recuperará con la reciente ampliación del título de concesión de 50 a 68 años, también motivado por la baja de pasajeros del año pasado por la pandemia del Covid-19.

Si sumamos todo lo que se ha hecho en la ampliación podría decir que hay un avance del 10%, porque la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) ya terminó la estación del AIFA y ahora construye ocho km de obra civil de la vía, lo que ha implicado uno 3,500 millones de pesos. En nuestro caso, lo más importante es que desde el año pasado empezamos a elaborar los proyectos ejecutivos para la obra y ya están debidamente autorizados por la SICT”, dijo Zurita.

Otro costo incluido son 1,500 millones de pesos por los 10 trenes que se usarán, los cuales serán prestados por el Tren México-Toluca, por lo que esa inversión no se hará en este momento. Por su parte la SICT también destinará recursos para los cruces vehiculares y peatonales que habrá en el trayecto y en la construcción del nuevo patio de carga de Ferrovalle, donde está asociada con KCSM y Ferromex.

- ¿El crédito de Fonadin fue petición de ustedes o el gobierno le dijo como socio: ayúdales?, se le preguntó a Max Zurita.

- Fue porque nos sentamos todos y dijimos: nos va a llevar tiempo obtener los recursos, pero si queremos tener el proyecto lo más cercano a la inauguración del aeropuerto tenemos que empezar a construir ya. De ahí surgió el crédito puente, que es un crédito con todas las de la ley y ya tenemos un avance.

- ¿De qué depende que el tren inicie realmente operaciones en septiembre del 2023?

- Antes que nada, que durante el primer trimestre del próximo año se otorgue el crédito, que se tengan liberados los derechos de vía y los predios donde se construirán los centros de transferencia y nos los entregue el gobierno, porque si no dónde construyo. También que la SICT construya el nuevo patio de carga de Ferrovalle, que ya están empezando.

alejandro.delarosa@eleconomista.mx