Sao Paulo.- La revisión de un acuerdo automotriz entre Brasil y México forzará cambios en la organización productiva de las ensambladoras e incentivará a las empresas brasileñas a sumar inversiones en productos de mayor valor agregado, en línea con los esfuerzos del Gobierno, dijeron analistas.

México aceptó el jueves reducir sus exportaciones de autos sin aranceles a Brasil a un promedio de 1,550 millones de dólares anuales durante los próximos tres años, para evitar que Brasil rompiera un acuerdo que disparó su déficit comercial con ese país.

México también aceptó aumentar gradualmente la proporción de partes producidas regionalmente, en el país o en algún país miembro del Mercosur, en sus exportaciones a Brasil desde 30 a 40% en el correr de los próximos cinco años.

Analistas creen que los nuevos términos del acuerdo estimularán las inversiones de las montadoras brasileñas en la producción de modelos sedán y deportivos, dos de los más importados.

México, por su parte, podría redireccionar sus exportaciones a otros mercados como Chile, Colombia e incluso Estados Unidos, su principal socio comercial del que ha intentado diversificarse tras la crisis financiera pero que empieza a dar señales de recuperación.

El acuerdo va exigir que las montadoras se reposicionen en el corto plazo, porque hasta ahora la estrategia era traer los modelos más sofisticados de México para Brasil", dijo Marcelo Cioffi, analista de PricewaterhouseCoopers.

La revisión del acuerdo "incentivará a las montadoras (en Brasil) a aumentar las inversiones en productos de mayor agregado", que es lo que persigue el Gobierno brasileño, añadió.

La demanda de un mayor contenido regional en las exportaciones mexicanas podría complicar la estrategia global de las ensambladoras en América Latina, pues tendrán que buscar más proveedores regionales.

La revisión del acuerdo llega después de que Brasil amenazara con romper el acuerdo para contener un déficit comercial de 1,170 millones de dólares con México en el 2011 tras un aumento del 70% en sus importaciones de autos mexicanos.

La medida proteccionista busca frenar las importaciones de automóviles mexicanos más competitivos que los ensamblados en Brasil, uno de los mercados más dinámicos del mundo donde la apreciación del real ha restado fortaleza a la industria local.

Las ensambladoras prevén invertir unos 20.000 millones de dólares en Brasil hasta el 2014, con varios proyectos de vehículos compactos de la japonesa Toyota y la coreana Hyundai.

Los analistas dijeron que es prematuro calcular el impacto que el nuevo acuerdo tendrá sobre el volumen de producción, pues no está todavía claro el efecto que los límites de importación tendrán para cada marca.

Según la asociación brasileña de montadoras Anfavea, serán las empresas las que determinen en "breve" la distribución de las cuotas.

Una de las empresas más afectada por las restricciones sería la japonesa Nissan, que importa cinco modelos de México: Sentra, Tiida hatch e Tiida sedán y los compactos Versa y March.

La empresa en Brasil dijo que "continuaremos nuestro diálogo con ambos países para entender mejor el impacto total de este acuerdo en relación a nuestro negocio".

SIN PRIVILEGIOS

Tereza Fernandez, directora de la consultora MB Associados, dijo que la renegociación del acuerdo con México sumado a un aumento de 30 por ciento para las importaciones decretado en el 2011 tendrán un "fuerte impacto para la industria automotriz".

"Las importaciones de autos de Brasil van a sufrir en un primer momento hasta que las montadoras se adapten a la nueva realidad", dijo.

Fernandez dijo que entre los modelos importados de México en el 2011 figuran algunos sofisticados para el mercado brasileño como el Journey de Chrysler; los Beetle y Jetta de Volkswagen; el Fusion de Ford, el Captiva da General Motors y el Honda CR.

" Ahora ya no hay privilegios para nadie", dijo la analista, en relación a los nuevos términos del acuerdo con México.

Mientras el real continúe apreciándose frente al dólar, las ensambladoras brasileñas seguirán importando de México aunque tengan que pagar impuestos.

"Siempre que el cambio ayude pueden subir un poco el precio, disminuir un poco el margen", dijo, pero advirtió que deberán invertir para mejorar sus productos en Brasil.

Pero Guido Vildozo, de la consultora IHS Automotive, cree que las inversiones no serán inmediatas.

"Es muy probable que pasemos por un compás de espera. Tres montadoras anunciaron inversiones en México en el último año, pero creo que no vamos a ver eso en los próximos años", dijo.

"México sigue proyectando que en el mediano y largo plazo Brasil tiene mucho potencial, entonces quieren continuar siendo socios estratégicos de Brasil en el futuro", agregó.

RDS