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Proveedores de autopartes, la oportunidad es suya
Eduardo Solís, presidente de la AMIA, aseguró, que la oportunidad para productores de autopartes en el país aún siguen siendo los 18,000 millones de dólares que importamos de materias para ensamblar.
El doctor Eduardo Solís, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), aseguró, esta semana, que la oportunidad para productores de autopartes en el país aún siguen siendo los 18,000 millones de dólares que importamos de materias para ensamblar los vehículos que actual y próximamente se fabricarán en suelo mexicano.
La falta de algunos insumos es clara: plásticos de alta especificación, acero para estampados, buena calidad de maquinados y partes eléctricas especializadas como switches, así como algunos otros que suenan increíbles pero que cuesta menos traerlos de oriente que comprarlos en el país, como el caso de los neumáticos. Otra área de oportunidad es el herramental necesario para ensamblar vehículos, que tampoco se vende en el país.
Este año, Ford comprará, de empresas ubicadas en México, 6,200 millones de dólares y pretende llegar a los 10,000 millones de dólares para el 2010; mientras que Chrysler llegará este año a la cifra de 6,000 millones de dólares y en poco tiempo estará comprando otros 2,000 millones anuales.
Estas cifras reflejan el comportamiento de la inversión automotriz con nuevas plantas y nuevos proyectos globales para su exportación.
Según los dos directores de compras de ambas armadoras, Leo Torres, de Unanue, de Ford, y Óscar Albin, de Chrysler, una de las grandes deficiencias para seguir desarrollando y hacer crecer la industria en el país es la falta de ingenieros bien capacitados y con experiencia dentro de plantas productivas, lo cual se debe lograr antes de que éstos terminen sus estudios profesionales.
Se necesita urgentemente la unión de gobierno, academia e industria en este rubro para poder ayudar a la cadena de productividad en el país, dijeron.
Para poder entrenar a un ingeniero en la industria se requiere un promedio de cinco a 10 años y realmente la ingeniería de aplicación en la industria es lo que puede hacer la diferencia para poder contar con más inversión productiva.
“Todos cuentan con gran teoría”, menciona Carlos Albin; sin embargo, sin estadías industriales el ingeniero está carente de la práctica efectiva en la industria.
“En Europa, las metodologías de estudio permiten contratar ingenieros experimentados”, comenta el ejecutivo.
Según los estrategas de compras de ambas armadoras, por un lado el atractivo de México es que producimos a bajo costo, pero ya no somos el único país en lograrlo. Tenemos competencia externa, pero, según Albin, esto nos beneficia pues la competencia genera progreso y es lo que necesita la industria automotriz mexicana.
No obstante, las áreas en las que no somos competitivos como la energía, gas, telecomunicaciones, logística, ferrocarriles, infraestructura hacia el sur del país, etcétera, le construyen a México un costo país con el cual hay que luchar para ser atractivos.
En una conclusión de distintos actores de la industria en el país, se puede decir que la base de proveedores es fuerte y que será más difícil de cambiar de sede por el valor que se puede agregar en México, con instrumentos modernos de incentivos gubernamentales, así como ingenieros capacitados o la gran capacidad de proveedores que tenemos.
En México, las ventajas siguen siendo varias, ya que tenemos un alto valor agregado de mano de obra, una diferenciación de producto global con lo que se produce aquí y una industria doméstica que puede consolidarse y crecer.
Según cifras analizadas, el país puede llegar de la décima posición a la sexta a nivel mundial en producción automotriz, aumentando los números actuales que indican que 75% del producto se exporta, de ello 50% se va a Estados Unidos y 15% a Europa, en donde necesitamos buscar más mercados para diversificar la actividad.
Eduardo Solís también aseveró esta semana que hace falta recabar y compartir mucha de la información generada por las empresas de autopartes, lo que beneficiaría al buen conocimiento del negocio y de las compañías que hoy participan como proveedores de primero, segundo y tercer nivel en México. No habrá que olvidar que la calidad de proveedores automotrices es directamente proporcional a la calidad del país.
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