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Economía

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Warsh regresa a la Fed a modelo similar al de los 90

El Presidente de la Fed dio la impresión de que el banco central regresa a un modelo simplificado.

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El discurso de Warsh deja ver a los inversionistas la posibilidad de un alza de tasas. foto: reuters

Reuters

Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal (Fed), dejó rápidamente su huella en el cargo la semana pasada, en una primera reunión sobre política monetaria que supuso el regreso a un modelo de banca central simplificado, al estilo de los años 90, antes de que las crisis de este siglo situaran a la Fed en el centro del escenario de la gestión económica y convirtieran a su líder en el “consolador en jefe” tanto de Wall Street como de Main Street.

Ahora, la cuestión es si el papel reducido que busca para la Fed –y, en la práctica, para sí mismo– es compatible con un mundo cada vez más complejo, un entorno informativo más intenso y polarizado, y unos mercados ya acostumbrados a una dieta constante de comentarios de los principales responsables políticos.

Independientemente de si fue su intención o no, el énfasis de Warsh en la inflación durante la rueda de prensa del miércoles pasado, sin ningún comentario más matizado sobre qué condiciones podrían justificar un incremento de tasas, llevó a los inversionistas a concluir que se avecinaba un aumento inminente y a empezar a impulsar al alza los rendimientos de los bonos.

La reacción del mercado “se vio enormemente amplificada por la rueda de prensa de Warsh, que combinó un énfasis de línea dura, casi centrado exclusivamente en el mandato de garantizar la estabilidad de precios, con una ausencia total de cualquier análisis matizado sobre la estrategia de la Fed o su función de reacción”, escribió Krishna Guha, antiguo alto cargo de comunicación de la Fed de Nueva York y actualmente vicepresidente y director de economía y estrategia de bancos centrales en Evercore ISI. “El debate sobre la función de reacción y la estrategia respalda una gestión más eficaz de la banca central”, un principio fundamental de la práctica actual de los bancos centrales.

En la primera reunión de Warsh al frente de la Fed, se mantuvo la tasa sin cambios en el rango de 3.50 a 3.75%, donde se encuentran desde diciembre, anunciándolo en un escueto comunicado que recuerda a los redactados en la década de los 90 por el entonces presidente, Alan Greenspan, famoso por su reticencia a revelar al público su forma de pensar. Desde entonces, la tendencia en materia de comunicación ha sido que el Presidente de la Fed pase menos tiempo entre bastidores, y una de las herramientas de comunicación actuales, el “gráfico de puntos” de las previsiones de tasas, mostró lo que Warsh no quería comentar: que los responsables de la política monetaria se inclinan mayoritariamente por la probable necesidad de aumentos de tasas este año.

Nuevas preguntas

Las declaraciones concisas no son necesariamente claras, y algunos de los cambios plantearon tantas preguntas como respuestas sobre la nueva era de la Fed.

En lugar de la sencilla afirmación objetiva de que “la inflación es elevada”, utilizada bajo el mandato del ex presidente, Jerome Powell, la primera declaración de Warsh fue condicional, al afirmar que la inflación era elevada “en relación con el objetivo de 2.0% del Comité”. Esta formulación podría significar que la inflación no se considera excesiva en sentido absoluto. Warsh, aunque reafirma el objetivo de 2.0%, también ha señalado que los valores decimales no importan, lo que sugiere cierta tolerancia hacia una inflación que se sitúe simplemente cerca del objetivo de la Fed.

La nueva declaración da otro giro comparativo al afirmar que el aumento del empleo se había “mantenido al mismo ritmo que la población activa”. El lenguaje parece eludir el “curioso” equilibrio que observó la Fed de Powell.

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