Dublín/Londres.- La Unión Europea está bajo presión para renegociar sus rescates financieros a Irlanda y Grecia, luego de que un ministro irlandés dijera que cualquier concesión entregada a Atenas debería significar mejores términos para Dublín también.

El rescate de 110.000 millones de euros (157.000 millones de dólares) a Grecia, acordado en mayo del año pasado, y el programa de 85.000 millones de euros para Irlanda, alcanzado en noviembre, son las piedras angulares de la respuesta de la zona euro a su crisis de deuda soberana.

El hecho de que ambas puedan ser revisados, en el caso de Grecia quizás de forma radical, destaca cómo han fallado hasta ahora en convencer a los mercados de que los problemas están contenidos, y sugiere que Europa podría estar preparándose para entregar nuevos recursos en los próximos años.

El ministro irlandés de Energía, Pat Rabbitte, dijo el domingo a la emisora estatal RTE que le gustaría ver una reprogramación de los préstamos de emergencia entregados a Irlanda bajo el rescate de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional.

"Francamente la tasa (de interés) en Irlanda se debe reducir y, bajo mi punto de vista, la deuda también debe ser reprogramada, pero eso es otro tema", aseveró Rabbitte.

El funcionario también indicó que Irlanda pretendía seguir negociando mejoras en las condiciones del rescate durante los tres años del programa.

Rabbitte dijo que la negociación tenía sentido ante la situación griega. Tras una reservada reunión de importantes funcionarios financieros de la zona euro en Luxemburgo durante la noche del viernes, Jean-Claude Juncker, presidente de los ministros de finanzas del bloque, dijo que había un consenso de que Grecia necesita un nuevo plan.

"Creemos que Grecia necesita un programa de ajuste adicional", dijo Juncker tras conversaciones con los ministros de Finanzas de Grecia y las mayores economías del bloque: Alemania, Francia, Italia y España.

"Esto debe ser discutido en detalle y será considerado en la próxima reunión del Eurogrupo el 16 de mayo", indicó Juncker, refiriéndose a una conferencia de ministros de finanzas de los 17 países de la zona euro.

El ministro de Finanzas británico, George Osborne, concordó el domingo en que Grecia podría necesitar ayuda adicional pero dijo que Gran Bretaña, que está fuera de la alianza europea, no tendrá que aportar a ella.

También reconoció que los mercados dudaban de que Grecia pudiera cumplir los requisitos de su actual rescate.

"El mercado está bastante escéptico sobre lo que está ocurriendo y sospecho que buena parte de mi tiempo en las próximas semanas estará dedicado a las conversaciones con los ministros de Finanzas europeos sobre cómo intentaremos ayudar a Grecia a superar la situación", expresó Osborne a la BBC.

apr