La Administración Trump decidió acelerar la reforma fiscal y dejar de lado una polémica investigación relacionada con las importaciones del acero, en un intento de recuperar el apoyo al presidente del Partido Republicano.

Altos cargos de la administración opinan que John Kelly, el nuevo jefe de Personal, está detrás de los esfuerzos destinados a recuperar el orden en la Casa Blanca y a tranquilizar a los líderes republicanos, alarmados por la ambigüedad de Trump en sus declaraciones ante los casos de violencia que tuvieron lugar la semana pasada en Virginia y las consiguientes dimisiones de los líderes empresariales.

Los esfuerzos por llevar el orden a la administración Trump y su forma de hacer política han fracasado, en parte por la tendencia del presidente de frustrar cualquier plan con un simple tuit.

Los colaboradores más veteranos de la Casa Blanca insisten en que la salida de Steve Bannon, el polémico jefe de Estrategia de Trump, responsable de su postura económica proteccionista, allana el camino para un estilo político más organizado.

Este grupo de asesores está decidido a recuperar el apoyo de los miembros del Partido Republicano en las próximas semanas y convencido de que la mejor forma de hacerlo es a través de la reforma fiscal, que además mejoraría las relaciones con la comunidad empresarial.

La semana pasada, Trump se vio obligado a desmantelar tres consejos empresariales ante la desbandada de los consejeros delegados de empresas tan importantes como Merck e Intel.

Los asesores han destacado otros elementos de la agenda que tienen un mayor apoyo de la comunidad empresarial y del Congreso, como la apertura de una investigación al robo de la propiedad intelectual por parte de China. Entre las propuestas más polémicas, que casi con toda seguridad serán apartadas, se encuentra una investigación al comercio del acero, que Bannon y los defensores del proteccionismo pusieron en marcha para intentar acabar con las importaciones baratas.

Algunos miembros de la administración declararon un posible conflicto moral tras la reacción del presidente ante los episodios de violencia de Charlottesville, los altos cargos de la administración han salido en defensa de Trump.

En una carta dirigida a los compañeros de promoción de Yale que habían pedido su dimisión, el secretario del Tesoro, Stephen Mnuchin, aseguró que estaba decidido a seguir adelante con la agenda del presidente.

No creo que las acusaciones contra el presidente sean precisas y estoy convencido de que contar con un equipo de asesores cualificados será tranquilizador para el pueblo de EU , escribió Mnuchin.