El Departamento del Tesoro de Estados Unidos (EU) dio a conocer el plan de reforma fiscal del presidente Joe Biden, centrada en las empresas, con el que busca sufragar el gasto en infraestructura para el que planea destinar 2.2 billones de dólares.

El Departamento informó que es esencial aumentar la tasa del impuesto sobre la renta de las sociedades, de 21 a 28% para poder financiar el plan, cuyo costo ronda los 2 billones de dólares.

También, busca hacer cumplir un impuesto mínimo de 21% y obligatoria de 15% sobre los ingresos contables de las grandes empresas que reportan altas ganancias, el documento explica que 60% de las ganancias de las multinacionales del país están atribuidos a filiales en paraísos fiscales, con las Islas Bermudas a la cabeza. El plan del gobierno de EU consideraría como "empresa nacional" a todas aquellas empresas extranjeras que controlen al menos 51% de una con sede en EU, o que tengan su sede directamente allí y estén registradas fuera por motivos fiscales.

A nivel internacional, propone crear una tasa mínima, para que los países puedan exigir el pago de la diferencia a las empresas que tengan una sede en un paraíso fiscal y hayan declarado un porcentaje inferior en el extranjero.

Esta medida es una respuesta ante la llamada "Tasa Google" que varios países europeos, entre ellos España, han aprobado ya y que la Administración de EU ha tachado de ilegal.

El Departamento agregó que “luchará” contra la evasión de impuestos corporativos.

Impuesto a corporativos

Por su parte, la secretaria del Tesoro, Janet Yellen, dijo a medios de comunicación, en una conferencia telefónica, que el plan de Biden pondría fin a la “carrera a la baja” global de los impuestos corporativos que han perjudicado a los trabajadores y a la economía de Estados Unidos.

“Nuestros ingresos fiscales ya están en su nivel más bajo en generaciones (...) Si continúan cayendo, tendremos menos dinero para invertir en carreteras, puentes, banda ancha e investigación y desarrollo”, sostuvo.

A principios de esta semana, Yellen pidió una tasa impositiva mínima global para reducir la probabilidad de que las empresas se reubiquen en el extranjero, lo que algunos republicanos advirtieron que sería un subproducto del aumento de los impuestos corporativos.

Por su parte, la Cámara de Comercio y la Mesa Redonda de los Negocios, consideradas las voces de las principales corporaciones de EU, afirmaron que aumentar los impuestos perjudicaría a las empresas estadounidenses que operan a nivel mundial, informó AP.

Asimismo, el senador Joe Manchin, del partido Demócrata, advirtió que no apoyará el aumento de impuestos corporativos propuesto por Biden, y agregó que hay “otros seis o siete demócratas que están muy convencidos de esto”.

Dispuesto a negociar

El presidente Joe Biden realizó un llamado a las empresas estadounidenses para que paguen por su plan de infraestructura, sin embargo, se mostró abierto a negociar la cuantía de la factura fiscal.

“Estoy dispuesto a negociar (...) Pero tenemos que pagar por esto”, comentó el presidente.

Biden rechazó la posibilidad de no realizar cambios en materia de impuestos y gasto en infraestructura, argumentando que la posición de Estados Unidos como potencia mundial estaba amenazada por China si no se realizan las inversiones que él esbozó.