El Banco de México advirtió del aumento de la inflación de productos agropecuarios por una epidemia, así como por factores climáticos, y mostró su preocupación por la desaceleración de la economía global porque prevalece la incertidumbre en torno de la implementación y efectividad de las medidas para la integración financiera y fiscal en la zona euro.

Sin embargo, estableció que es de esperarse que, si se reduce la incertidumbre en los mercados financieros internacionales, el peso podría seguir mostrando una tendencia congruente con los sólidos fundamentales de la economía, como se observó en las últimas semanas, cuando se revirtió parte de la depreciación de la moneda nacional en abril y mayo pasados.

Así lo consignó en el anuncio de política monetaria. La Junta de Gobierno decidió mantener en 4.5% el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día.

En cuanto al balance de riesgos para la inflación, el instituto central destacó que en el corto plazo se han incrementado los riesgos a la alza asociados al desempeño de los precios de los productos agropecuarios, en respuesta a una epidemia y factores climáticos.

No obstante, consideró que en el mediano plazo los riesgos a la baja se han intensificado como reflejo de una mayor posibilidad de un severo debilitamiento de la economía mundial.

Por lo que el balance de riesgos para el crecimiento de la economía mexicana continuó su deterioro como reflejo de la intensificación de los riesgos a la baja para la economía mundial.

Anticipó que será transitorio el aumento relativo de un grupo reducido de hortalizas -que no especificó-, que fue la causa del repunte de la inflación anual en junio.

DÉBIL ECONOMÍA GLOBAL

El instituto central detalló que los indicadores oportunos apuntan a que la actividad económica global continuó debilitándose durante los últimos meses. En particular indicó que, en la zona del euro, persiste la retroalimentación negativa entre el deterioro de la actividad económica, la vulnerabilidad de los bancos y la dificultad de acceso de algunos gobiernos a los mercados de deuda soberana, exacerbando el riesgo de contagio.

De las medidas adoptadas por las autoridades europeas, consideró que, si bien han proporcionado un alivio temporal a los mercados financieros, prevalece una gran incertidumbre acerca de su implementación y efectividad.

También destacó que, en Estados Unidos, el crecimiento de la producción industrial y de los principales componentes de la demanda agregada se ha moderado, a la vez que la recuperación del empleo no ha logrado consolidarse. Advirtió que, además, persiste la incertidumbre acerca del tamaño del ajuste fiscal que podría aplicarse el próximo año y el efecto que pudiera tener sobre el dinamismo de dicha economía.

Puso de manifiesto que en las últimas semanas un gran número de economías emergentes relajó la postura monetaria, incluso en varias economías se adoptan niveles de laxitud sin precedentes.

leonor.flores@eleconomista.mx