El argumento de que aumentar el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a bebidas saborizadas impacta el consumo se contrapone en la realidad, pues mientras que quienes apoyan la medida aseguran que un mayor costo a estos líquidos implicará una menor demanda, representantes de la industria afirman que sus ingresos no se han visto impactados y sus ventas van en sentido contrario.

De acuerdo con la Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas Carbonatadas (ANPRAC), el incremento en 100% del IEPS a refrescos impactaría los precios con un aumento que iría desde 7 a 10 por ciento.

Organizaciones como El Poder del Consumidor han destacado que el IEPS ha permitido que el consumo de las bebidas con alto contenido de azúcar baje; sin embargo, la ANPRAC asegura que aunque en el 2014 (primer año en que se implementó este impuesto) sus ventas se contrajeron 1.9%, para el 2015 la reducción sólo fue de 0.2%, y a junio de este año, las ventas de la industria no sólo no bajaron, sino que registraron un crecimiento de 2.2 por ciento.

En México, el consumo per cápita de las bebidas carbonatadas es de 135 litros. Está en los primeros lugares del mundo en obesidad en adultos, primer lugar en diabetes tipo 2 y el cuarto en obesidad infantil.

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud, aquí se consumen en promedio unas 3,024 kilocalorías diarias, 1,024 por encima de las 2,000 recomendadas a nivel internacional para una ingesta diaria saludable.

La batalla contra la obesidad se ha destacado por combatir el consumo a bebidas saborizadas, pues en cada producto el consumo calórico puede ir desde 80 hasta 400 calorías.

La ANPRAC destaca que el consumo per cápita sólo se ha reducido 5.3%; no obstante, Alejandro Calvillo, director de la organización El Poder del Consumidor, ha dicho que estos datos no son del todo transparentes al considerarse el total de la población, pues en realidad hay muchas personas que no tienen la mala costumbre de consumir estos productos.

Si se considerara sólo la parte de la población que tiene malos hábitos alimenticios, se podría apreciar un mayor impacto, el cual daría cifras más reales que demuestran que el aumento al IEPS sí sirve , argumenta Calvillo.

De enero a julio del 2016, el Servicio de Administración Tributaria ha recaudado por este impuesto especial más de 250,000 millones de pesos.

La ANPRAC afirmó que la demostrada capacidad recaudatoria del IEPS se contrapone con la efectividad del mismo como medida para reducir la obesidad, pues de acuerdo con sus estudios, poco se ha hecho con los recursos para construir medidas que realmente ayuden a combatir la obesidad.

Este último ramo pareciera ser el único aspecto donde ambas partes están de acuerdo, pues también el director de El poder del Consumidor ha destacado la necesidad de que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público rinda cuentas de cómo se han destinado los recursos del IEPS al combate a la obesidad, ello con instalación de bebederos, campañas de concientización de buenos hábitos alimentarios, etcétera.