Con la salida de Alejandro Werner del FMI y la de José Ángel Gurría de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) continúa reduciéndose la presencia de funcionarios mexicanos en puestos clave de organismos internacionales.

Expertos de la Escuela de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana y de la consultoría de negocios MAAT, concuerdan en que ambos funcionarios mexicanos han sido piezas de primer orden para el país en los organismos internacionales.

También coincidieron en que los dos funcionarios mexicanos ofrecen la ventaja de conocer desde dentro todos los procesos y procedimientos de una economía emergente que ha transitado por varias crisis internas y ambos cuentan con la experiencia en tomar decisiones durante eventos extremos. Destrezas que sin duda serían relevantes ante los desafiantes momentos que vive la economía mundial por la crisis por la pandemia, subrayó Gabriel Pérez del Peral, profesor e investigador de la Escuela de Gobierno y Economía de la Universidad Panamericana.

De acuerdo con el académico, la salida de Gurría Treviño de la OCDE a fines de mayo y la de Werner Wainfield del FMI programada para el 31 de agosto, atenúa la referencia de México en resolver crisis y mina su posición global como experimentado semillero de técnicos en atención de emergencias económicas.

“Que no se malinterprete. México cuenta aún con expertos economistas tanto en la academia como en el sector público que han sido fundamentales en los equipos técnicos de la administración pública. Pero la llegada del gobierno actual generó la salida de gente de mucha valía, equipos técnicos muy importantes que se fueron al sector privado y regresaron a la academia”, acotó.

Aparte, el socio consultor de MAAT asesores y exfuncionario del Banco de México, Federico Rubli Kaiser resaltó que “ambos funcionarios cuentan con destrezas técnicas que fueron ampliamente reconocidas a su llega a la OCDE y el FMI y ya  influyeron en las políticas globales con la mirada puesta en la experiencia mexicana”.

El estratega enfatizó que “México ha estado perdiendo el prestigio importante que tuvo por décadas con la presencia de funcionarios en puestos relevantes en organismos internacionales”. 

Y se centró en la posición estratégica de Werner Wainfield en el FMI para explicar que el ciudadano mexciano guiaba a todos los países latinoamericanos en la ejecución, supervisión y asesoría de políticas financieras y monetarias con rumbo a la estabilidad económica. 

Rubli Kaiser agregó que el FMI pierde con la salida del mexicano a “un extraordinario economista comprometido con promover la estabilidad de América Latina.”

Las huellas

Con Gurría Treviño en el liderazgo de la OCDE, la entidad aumentó la membresía y cambió su reconocimiento internacional, de ser el llamado  “Club de países ricos” al de “laboratorio de mejores políticas para una vida mejor”. 

A su llegada a la entidad, la OCDE contaba con 31 países miembros de los que solo cuatro eran economías emergentes. Ahora, al cerrar su ciclo en la entidad, la membresía subió a 38 países donde ocho son emergentes y elevó la presencia de América Latina en la referencia mundial con la llegada de Colombia, Costa Rica y Perú. Además claro, de dejar a Brasil encaminado en el proceso para ser admitido, como el miembro número 39 de la Organización.

Pérez del Peral resalta también la huella de Gurría Treviño en los esfuerzos para reducir la erosión de la base impositiva mundial de los gigantes industriales Un tema en el que no ha cejado la institución y que está por rendir frutos.

En el FMI, bajo el liderazgo de Werner Wainfield agilizaron la colocación de financiamientos rápidos para países de la región tras el choque de la pandemia. Mecanismos que usualmente se canalizaban al presentarse desastres naturales fueron reorientados ante la emergencia sanitaria que propició la crisis sanitaria.

Gracias a su intervención, 21 países de América Latina y el Caribe recibieron el 61% de los apoyos financieros liberados de forma extraordinaria y rápida por el FMI, de los 110,462 millones erogados en la emergencia. Estos 21 países latinoamericanos recibieron apoyos por 68,287 millones de dólares.

El mismo Alejandro Werner explicó a El Economista en enero del 2018, que haber estado en un país como México, que avanzó en la agenda económica internacional y originó la herramienta para administrar la deuda con Cláusulas de Acción Colectiva, le otorgó habilidades para desarrollar respuestas a situaciones críticas en poco tiempo.

En esa conversación, Werner Wainfield explicó que “Estos puestos de alta dirección en los organismos internacionales habían estado reservados para economías avanzadas. Así que la llegada de José Ángel Gurrría a la OCDE y Agustín Carstens al BIS, son un reconocimiento al país y la evidencia de un cambio en la gobernanza mundial”, concluyó entonces.

BID, la oportunidad perdida

El estratega de la consultoría MAAT recordó la oportunidad perdida de México para liderar al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), declinada por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador desde el año 2019.

“El gobierno mexicano tuvo la oportunidad de apoyar a Werner en la candidatura de la presidencia del BID. Él era un buen contendiente y en cambio se apresuró a decir que México no tenía candidato. En contraste, impulsó el apoyo a Jesús Seade para la Organización Mundial de Comercio (OMC), donde la candidatura era muy débil”, refirió. 

Tal como lo explicó a El Economista Mauricio Claver Carone, cuando era candidato a la presidencia del BID, el gobierno de Estados Unidos propuso a México la nominación del próximo líder de la multilateral e incluso le acercó una lista de posibles candidatos con Alejandro Werner y Santiago Levy a la cabeza. 

Pero el presidente de México, declinó apoyarles y prefirió sumarse a la candidatura de Argentina para el BID, relató Claver Carone en agosto de 2020.

La experiencia de Gurría Treviño en gestión de deuda pública y la de Werner Wainfield en manejo de crisis globales con la perspectiva emergente, serían muy relevantes en este episodio mundial. lamentaron los expertos.

Y la pérdida de presencia de México en los organismos internacionales es un efecto de la displicencia que tiene el gobierno actual sobre la globalización y la economía mundial.