El planteamiento de regresar a un sistema pensionario de reparto va de la mano con un tema ideológico y particularmente es un acto populista, mencionó Guillermo Arthur Errázuriz, presidente de Federación Internacional Administradoras de Fondos de Pensiones (FIAP).

“Es un tema ideológico que trata de debilitar a los sistemas de capitalización individual, afortunadamente en la medida en que vaya incrementando el ahorro, el sistema responderá a las expectativas de los trabajadores, pagando mejores pensiones y, además, seguirán contribuyendo al desarrollo económico de los países”, argumentó el presidente de FIAP durante la presentación del informe “Tendencia mundial: insostenibilidad de los sistemas de reparto impulsa mecanismos de capitalización individual”.

El titular de la FIAP ejemplificó con la situación que atraviesan Chile y Perú, en donde sus respectivos gobiernos hicieron reformas en sus leyes para que los ahorradores pudieran retirar dinero del sistema de Administradoras de Fondo de Pensiones (AFP).

En Chile, país encabezado por el presidente Sebastián Piñeira, se busca crear una tercera reforma para realizar el tercer retiro de dinero de las AFP. En el caso peruano hace unos días aprobaron el tercer retiro y se espera que salgan recursos por 12,100 millones de dólares, aproximadamente.

El estudio muestra la crisis que tienen los sistemas de reparto del mundo y deja ver que este esquema ya no es suficiente para financiar las pensiones de los ciudadanos. La FIAP reveló que en América Latina el 54% de la población económicamente activa (PEA) se encuentra en situación de informalidad laboral y esto perjudica la obtención de ingresos por parte de los gobiernos para pagar las pensiones no contributivas.

En este sentido, el presidente Andrés Manuel López Obrador, anunció hace unos días el incremento de la Pensión Universal para los Adultos Mayores en 15% a partir de julio e irá en aumento 20% por año hasta llegar a 6,000 pesos en el 2024.

Al respecto, Enrique Díaz-Infante, especialista en seguridad social y sector financiero del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, mencionó que este aumento es claramente un tema con tinte electoral.

La pensión universal es no contributiva; es decir, se otorga a adultos mayores que contribuyeron muy poco o nada durante su vida laboral para tener una pensión y además que el recurso proviene del gasto corriente.

En entrevista, Infante agregó que habría que ver cómo incorporar más gente a la formalidad laboral y por ende se paguen más impuestos, porque México tiene una baja recaudación tributaria y es principalmente por la estructura del mercado laboral. Se calcula que casi 60% de la PEA está en el sector informal.

La FIAP, por su parte, recordó que los gobiernos tienen que afrontar la deuda previsional implícita y esto es llevar a los países al pago de pensiones que supere el Producto Interno Bruto (PIB).

La federación reveló que en el caso de Grecia representa casi 9 veces del PIB; Brasil 5; Portugal 5; Irlanda 4; Italia 3.6; Uruguay 3; España 2.5; Nicaragua 2.2; Costa Rica 2; Argentina 1.1; Bolivia 1 y Ecuador una vez.

Estamos hablando de cifras que no es posible ser pagadas, esto da cuenta que los sistemas de reparto no serán capaces de cumplir al futuro su promesa de pagar beneficios definidos”, comentó Errázuriz.

En el caso mexicano, el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) estimó que este año se gastará 5% del PIB para financiar el sistema de pensiones y para el 2024 la cifra ascenderá a 6.5 por ciento.

valores@eleconomista.mx