La intervención que realiza la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) sobre las transferencias que se realizan a los estados y municipios a través del Ramo 23 de Provisiones Salariales y Económicas -mejor conocida como la “caja negra” del presupuesto- deben ser reguladas, expuso Mariana Campos, coordinadora del gasto público de México Evalúa.

“Entre 2013 y 2017, en el ramo 23 se gastó 14 veces más de lo aprobado. En este periodo se aprobaron recursos por 22,000 millones de pesos, pero se gastaron 318,000 millones de pesos. Este incremento representó el 30% del aumento de los ingresos tributarios entre 2014 y 2017”.

Al presentar el estudio Arquitectura del Ramo 23, mencionó que este incremento se debe a que, a lo largo de cada año, la SHCP asigna recursos a través de diferentes fondos o programas que conforman el ramo 23. Estos programas son: regionales, contingencias económicas y del fortalecimiento financiero.

“Estos programas no cuentan con reglas de operación y en su mayoría no fueron autorizados en el Decreto de Presupuesto de Egresos de la Federación del año correspondiente. Su asignación se hace sin contrapesos y queda a criterio exclusivo de la Secretaría de Hacienda sobre cuánto se gasta, a quién se le da, por qué, cuánto y cuándo”.

Mencionó que cuando se aprobaron estos 22,000 millones de pesos no se presentó una lista de los estados que iban a recibir estos recursos, a pesar de que en la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria se establece que se debe aprobar un gasto con clasificación geográfica, “aquí vemos que hay una excepción, por lo que creemos que es una arquitectura que se lleva cada año con algo y no es un accidente”.

Campos detalló que en otras economías, cuando se tienen ingresos adicionales a lo aprobado, se realiza una evaluación con contrapesos que puedan determinar a dónde deben destinarse esos recursos.

En el caso de México, dijo, la mayor parte de estas decisiones no están reguladas en una ley, sino que se quedan en lineamientos que quedan a cargo de la SHCP. “Lo que preocupa es que algunos cajones de gasto que controla la misma Hacienda, se vuelve juez y parte para esas decisiones, no existe un contrapeso, lo cual puede deteriorar la calidad del gasto”.

erp