A principios de julio el G20 dio a conocer que se logró un consenso para estipular una tasa mínima global de 15% para evitar la evasión fiscal por parte de las empresas internacionales.

Sin embargo, aunque el acuerdo fue celebrado como “histórico”, lo cierto es que una tasa tan baja sólo perpetúa la historia habitual: una gran desigualdad en la distribución de las ganancias, beneficiando sólo a los países desarrollados, acotó en un carta Luis Moreno, presidente del comité de coordinación de la Alianza Global por la Justicia Fiscal (GATJ).

En este sentido, la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional (ICRICT) y el Tax Justice Network han proyectado que con el impuesto se generarían 275,000 millones de dólares al año.

No obstante, de esta cantidad, el G7 y otros países desarrollados tendrían 60% de los ingresos, mientras que alrededor de 120 naciones tendrían que distribuirse 40% restante, del cual entre 10 y 15% se destinaría a países en desarrollo. América Latina, se estima que, se quedaría con sólo 3 por ciento.

“Así, (con el impuesto de 15%) Estados Unidos, por ejemplo, recibiría unos 83,000 millones de dólares, mientras que Perú recibiría apenas 471 millones de dólares. Es decir, el gobierno de la Casa Blanca recibiría 176 veces más recursos financieros que la nación sudamericana”, refirió.

Tasa de 15%, es baja

La tasa base de 15% ya tiene la aprobación en 132 de 139 países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), sin embargo, más no es sinónimo de mejor.

“Es importante señalar que la tasa de 15% es mucho más baja que el promedio global de impuestos sobre la renta de las empresas (que está por encima de 25%) y está más cerca de 12.5% propuesto por las jurisdicciones con impuestos bajos o nulos”, agregó el directivo.

Hay que recordar que el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en un inicio había propuesto una tasa de 21% para el impuesto mínimo global, sin embargo en el transcurso de las negociaciones disminuyó hasta 15 por ciento.

“En un momento en el que se necesitan más recursos financieros para combatir la crisis socioeconómica desencadenada por el Covid-19, propuestas de este tipo socavan los esfuerzos de los países de menores ingresos para generar recursos adicionales”, sentenció.

Moreno es miembro de la Red de Justicia Fiscal de América Latina y el Caribe, red regional de GATJ, y coordinador del área de justicia fiscal de la Red Latinoamericana por Justicia Económica y Social.

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