La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) publicó hoy su propuesta preliminar para imponer impuestos a las grandes empresas de tecnología, como Apple o Google, e inició una consulta que finalizará el 12 de noviembre próximo.

El documento se alimenta de puntos en común presentados por tres de sus países miembros, y considera el trabajo del grupo integrado por representantes de 134 países y territorios, cuyas sugerencias fueron analizadas en igualdad, informó el organismo.

Además, explica que las reglas en vigor datan de 1920 y son insuficientes en el actual mundo globalizado, por ejemplo, que la recaudación se base sólo en la presencia física de una empresa en un determinado lugar.

Por ello se sugiere que esas empresas paguen impuestos justos, tanto donde tengan actividades como donde obtengan beneficios, y se agregan mecanismos para evitar y solucionar disputas aprovechables por gobiernos y las empresas.

Hay avances para vencer el reto de los impuestos provenientes de la digitalización de la economía, y se pretende resolverlo para el 2020, gracias a las opiniones de gobiernos, sociedad civil, la academia y las propias empresas, expuso.

La aplicación de estos impuestos busca restaurar las estabilidad y la certidumbre en el sistema impositivo internacional, evitando duplicidades, añadió.

La organización pretende mostrar el documento en la siguiente reunión de ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales del Grupo de los 20, y en una reunión amplia prevista para diciembre próximo.

A la fecha, países europeos como Francia y Reino Unido encabezan la aplicación de los primeros impuestos de este tipo, con una tasa de 3% a 30 empresas de este tipo, mientras que Reino Unido propuso 2% a partir del 2020.

Sin embargo, como la mayoría de esas compañías es estadounidense, el presidente Donald Trump se quejó de que en realidad era una medida proteccionista.

El tema de las multinacionales que operan en varios países a la vez y se acogen a diferentes sistemas tributarios tomó urgencia porque un creciente número de naciones ha fijado planes sobre regímenes fiscales para las compañías digitales, en ausencia de un acuerdo global.