Entrevista a Gabriela Ramos, directora de la OCDE.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) confía en que la nueva administración de México estará dispuesta a calibrar los ajustes y resultados que han arrojado las reformas estructurales.

“El mejor gobierno es el que se asegura dar continuidad a las políticas que sí funcionan y a darle oportunidad a los resultados positivos para que sigan fortaleciéndose y arraigándose en el largo plazo”, explica la directora de la OCDE y Sherpa de la entidad ante el G20, Gabriela Ramos.

Es evidente que cada uno de los candidatos imprimirá en el gobierno su postura particular, pero todos “saben perfectamente que los inversionistas requieren certidumbre”.

Entrevistada por El Economista, afirma que han estado en contacto constante con los equipos económicos de los candidatos a la presidencia. Que en particular han tenido “una comunicación muy fluida con Andrés Manuel López Obrador”, quien es líder en las preferencias electorales, según las encuestas.

—¿Cómo lograr oportunidades para todos en un país donde el PIB crece alrededor de 2 por ciento?

Ha sido impresionante la resiliencia que ha mostrado la economía mexicana a los choques externos a los que se ha enfrentado. Sin duda, esa resiliencia tiene que ver con las reformas estructurales aprobadas y en marcha. En México, se piensa todavía que el reto de la desigualdad se debe atacar consiguiendo un crecimiento económico mayor para revertir la precariedad de las oportunidades para los jóvenes y para la gente que trabaja en mercados informales (...) hay que replantear la función del estado no como desarrollista, sino como uno que invierte, empodera e iguala oportunidades para desarrollar el potencial de su gente y de su economía.

—La OCDE divulgó sus expectativas de crecimiento para México antes de la imposición de aranceles de Estados Unidos. ¿Cambia esta decisión el escenario para el PIB mexicano?

Los inversionistas necesitan certidumbre y no sabemos en qué medida impactará esta decisión la dinámica de sus proyectos. Pero también es cierto que la economía mexicana ha mostrado una impresionante resiliencia a los choques externos que ha enfrentado varios años atrás, de manera que tendremos que esperar a ver si hay algún elemento que pueda compensar este impacto.

—Su pronóstico de crecimiento para México está en 2.5% ¿lo recortarían?

Probablemente hay un riesgo a la baja.

—¿Cómo tomó la OCDE la decisión de Estados Unidos de imponer aranceles a la importación de acero y aluminio a sus socios comerciales?

Claramente fue una decisión desafortunada. El secretario general de la OCDE ha aprovechado todos los encuentros con líderes de los países miembros y les ha solicitado optar por el multilateralismo (...) una medida unilateral como ésta se enmarca en la narrativa equivocada de que las exportaciones son buenas y las importaciones son malas, lo que implicaría desconocer la conectividad, el mercado y el avance de la economía mundial, porque, al limitar las importaciones de otros, limitas sus opciones de contar, para su producción, con insumos que vienen de otros países. Sin duda, es una medida que genera incertidumbre sobre los inversionistas.

Corrupción laceró confianza

El cambio de administración parece la oportunidad para aplicar la propuesta de la OCDE de “generar oportunidades para todos”. Pero ¿Cómo lograrlo con la desconfianza que se mantiene en las instituciones públicas y en el gobierno?

De entrada, tenemos que cambiar ese pesimismo (...) Sí, es evidente que la corrupción ha sido un tema lacerante en la confianza. Pero estamos seguros de que cada uno de los candidatos abordará el tema de resarcir esa confianza tan necesaria para implementar sus políticas públicas. Hay que reconocer los avances que se han presentado hasta ahora, considerar los resultados positivos que sí traerán crecimiento en el largo plazo, como lo hará por ejemplo la reforma educativa, que fundamenta los puestos de trabajo en función del mérito. La de telecomunicaciones, que favoreció precios más competitivos de los servicios.