Aunque México se percibe como el país que gasta menos en las políticas de apoyo ante los efectos económicos de la pandemia del Covid-19, saldrá de la crisis con menos deuda que sus pares de la región, consideró Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental en el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Quien fuera subsecretario de Hacienda entre el 2006 y el 2010, participó en la edición de esta semana del podcast de producido Banorte, Norte Económico, y ahí mencionó que muchas naciones de América Latina ya están optando por aumentar el gasto público, tal es el caso de Brasil y Perú que lo elevaron entre 4 y 6 por ciento del PIB; mientras que Chile y Colombia lo hicieron entre 2 y 4 por ciento.

En contraparte, dijo que México se percibe como el que gasta menos en políticas de apoyo, lo que revela que, por un lado, tendrá menos ayuda en el presente, pero también saldrá de la crisis con menos deuda.

Destacó que los países emergentes probablemente aumenten su razón de deuda del PIB durante el 2020, en 10 puntos.

“Entonces sí es probable que entremos en los próximos dos años en procesos de reestructuras de la deuda más profunda en ciertos mercados emergentes”, dijo.

Werner recordó que para la región se espera una contracción de 9.4%, con contracciones de entre 9 y 10% para Argentina, Brasil y México, mientras que en Perú se espera una caída de 14%.

Añadió que en el 2021, se espera una recuperación de 3.3% en México y de 3.7% para la región.

En este sentido, consideró que el gasto público deberá enfocarse aún más en educación y salud para apoyar a los sectores de la población con menos ingresos, pero que los gobiernos deberán gastar en un marco de sostenibilidad fiscal de mediano plazo, pues en los próximos dos años podrían generarse procesos más profundos de reestructuración de deuda.

El directivo del FMI apuntó que otra de las claves para la recuperación de las economías después de la crisis, será la inversión privada, pues el sector público tendrá niveles de deuda elevados y difícilmente podrá ser un motor de crecimiento.

En este sentido, destacó que en América Latina se están dando muchos cambios en las políticas regulatorias, para darle certidumbre al capital privado.

También comentó que para impulsar el crecimiento, también se requiere un marco macroeconómico que sea creíble y sostenible en el mediano plazo, además de que es necesario fortalecer el estado de derecho y el sistema judicial en los países de la región.

Añadió que, dadas las condiciones, se tendrá otra década pérdida como la de los 80, en donde las condiciones de vida en la mayoría de los países de América Latina y México, va a estar estancada o va a declinar. “En ese sentido, el reto para establecer un proceso de crecimiento más acelerado, donde haya una profundización de la inversión desde la creación de empleos, junto con una mejor red de protección social, va a ser muy importante que se enfrente de manera efectiva”.