Tras haber sido el cuarto mayor vendedor de bonos de carbono a nivel mundial en el 2008, con un mercado cuyo valor sólo para México fue de 80 millones de dólares, el país se rezagó y hoy participa con apenas 1.54% del mercado, lamentó el socio de la Práctica de Asesoría en Riesgos de KPMG México, Jesús González.

De acuerdo con el experto, sólo una industria en el país aprovechó las ventajas de emitir estos certificados de reducción de contaminantes, la cual fue de granjas avícolas y porcinas que representan 85% del mercado mexicano de transacciones de bonos de carbono.

Sólo una industria y algunos proyectos aislados en México aprovecharon la oportunidad de vender certificados de reducción de emisiones de gases contaminantes y fue por la falta de iniciativa de cámaras y de industrias específicas que desaprovecharon el obtener dinero a través de los bonos , observó.

Actualmente, ese mercado de bonos de carbono, cuyo valor total mundial supera los 143,735 millones de dólares, según el Banco Mundial, se está extinguiendo, pues el acuerdo de reducción de 5% de los gases contaminantes que dio origen a las transacciones de estos certificados de emisión de gases contaminantes vence el último día del 2012.

Era un negociazo que dejamos ir, pues le pagaban a las empresas por mejorar sus procesos productivos, recibirían más dinero y además dejarían de contaminar. México lo desaprovechó. En Pemex y en la Comisión Federal de Electricidad había un alto potencial de negocio que nunca se aprovechó , lamentó.

DINERO POR NO CONTAMINAR

Los bonos de carbono son Certificaciones de Reducción de Emisiones (CER) de bióxido de carbono (CO2) y otros Gases de Efecto Invernadero que extiende la Organización de las Naciones Unidas, cuando las empresas consiguen reducir estas emisiones nocivas al ambiente. Esto a cambio de incentivos económicos para quien participe y contribuya con este ejercicio.

Pero realmente quienes tienen la obligación de reducir las emisiones son los países industrializados que firmaron el Protocolo de Kyoto en 1997 y son identificados como Anexo 1, esto según el Banco Mundial, que es el principal fideicomisario de fondos de inversión de bonos de carbono.

México es, junto con los países emergentes latinoamericanos, un país no obligado a reducir, aunque sí es firmante del mismo Protocolo.

Esto significa que si logra bajar las emisiones contaminantes puede comercializar este proceso y venderlo a los países obligados, los industrializados, para que ellos consigan sus metas anuales de reducción de contaminantes, se puede leer en el apartado de Carbon Finance que tiene el Banco Mundial en su página.

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