El Servicio de Administración Tributaria (SAT) seguirá con una mayor fiscalización como en otros años, en medio de una disminución en la estimación de ingresos tributarios, de acuerdo con expertos consultados.

La Ley de Ingresos de la Federación (LIF) para el 2019 preveía que el fisco, a cargo de Margarita Ríos-Farjat, recaudaría un total de 3 billones 311,373 millones de pesos. No obstante, este dato se modificó a la baja en los Precriterios Generales de Política Económica del 2020.

Ahora se espera que el SAT obtenga ingresos por el pago de impuestos por 3 billones 301,476 millones de pesos, 9,897 millones de pesos por debajo de lo aprobado en la LIF 2019.

Mario Morales, vicepresidente fiscal del Instituto Mexicano de Contadores Públicos, refirió que aunque la estimación de recaudación sea menor, el SAT hará mayores actos de fiscalización para poder obtener más recursos.

“El SAT debe seguir con sus programas, y hasta un poco más fiscalizador en su postura, para recuperar lo que no se está generando por un menor dinamismo económico. Los ingresos tributarios nunca son suficientes porque siempre las necesidades son mayores”, añadió.

En este sentido, Manuel Toledo, socio de Proactive Tax & Legal, refirió que el SAT debe seguir su camino y supervisar que la recaudación de impuestos se realice de manera adecuada, además de que se dé cumplimiento de obligaciones fiscales.

“El tema de buscar mayor recaudación tal vez lo haga en virtud de que debe superar la percepción presupuestada, por lo que deberá hacer un trabajo más cercano con los contribuyentes”, dijo.

Los expertos refirieron que la menor recaudación va en línea con la modificación a la baja que realizó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de la economía mexicana, la cual pasó a un rango de 1.1 a 2.1% para este año, desde la previsión anterior de 1.5 a 2.5 por ciento.

“Bajaron la estimación de crecimiento y ésta tiene un impacto directo en la recaudación. Si hay menos crecimiento, hay menos actividades, menos ventas, por lo tanto menos utilidades de las compañías. Lleva una implicación directa en la recaudación”, explicó Mario Morales.

Crecimiento moderado

Los precriterios señalan que para el 2020 la recaudación que el gobierno espera obtener por el pago de impuestos será por 3 billones 459,636 millones de pesos, 1.2% mayor en términos reales en comparación con lo aprobado en la LIF 2019, y 1.5% mayor si se compara con la modificación de estimación en el documento apenas entregado por Hacienda el pasado lunes.

Con tal recaudación, los contribuyentes estarían aportando 64.3% de los ingresos presupuestarios totales del gobierno para el siguiente año.

“El crecimiento de los ingresos tributarios será moderado. Va a depender mucho de lo que resulte en este primer año para ver si sigue la tendencia. En la realidad en la que termine el 2019, en términos de recaudación, será el punto de partida para los siguientes años”, precisó Manuel Toledo.

Además, los ingresos tributarios representarían 13.2% del Producto Interno Bruto (PIB), porcentaje ligeramente menor a 13.3% del PIB que espera el gobierno represente este año.

Grandes pendientes

La informalidad, la evasión y elusión fiscal, así como la economía digital y propiciar mejores condiciones para la inversión, son los grandes pendientes que tiene el SAT y que lo ayudarían a obtener mayores ingresos, aun con un menor dinamismo económico.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, al último trimestre del año pasado en México la tasa de informalidad laboral fue de 56.63%, apenas 0.42 puntos porcentuales menor a la tasa de 57.05% que se registró en el 2017.

Estas cifras dejan ver que más de la mitad de la población económicamente activa no está aportando lo que debería al fisco, por lo que los expertos sugirieron que el SAT implemente campañas para atraer a los contribuyentes sin que se sientan perseguidos.

En su llegada al frente del SAT, la regiomontana Ríos-Farjat refirió que uno de los objetivos será “facilitarles la vida a los contribuyentes”, con una mejoría en los procesos, para que éstos ya no sean tan difíciles de hacer y, con ello, atraer a más personas a la formalidad.

Además, también se comprometió a combatir de manera frontal la evasión fiscal, la cual deja pérdidas al fisco de hasta 510,000 millones de pesos, de acuerdo con las últimas cifras.

“Este tipo de medidas no son inmediatas, toman mucho tiempo y se necesita una estrategia muy clara. Entonces, en el futuro inmediato, difícilmente habrá un cambio fiscal que generará una caída en la informalidad, ese tipo de situaciones son más estructurales y tienden a tomar más tiempo para concretar”, añadió por su parte Alejandro Saldaña, gerente de Análisis Económico de Ve por Más.

Respecto a la inversión, los analistas coincidieron en que el gobierno debería propiciar un mejor ambiente para ello, lo cual no sólo se traduce en ofrecer incentivos fiscales, sino en mejorar en otros temas como la inseguridad.

Juan de la Cruz Higuera, socio director de JCH Abogados, explicó que el tema de cómo gravar la economía digital es muy complejo, por lo que se debe tener cuidado al abordarlo, ya que si bien puede ofrecer mayores recursos al erario público, podría perjudicar a los consumidores mexicanos.

ana.martinez@eleconomista.mx