Los inversionistas extranjeros liquidaron 249,061.55 millones de pesos que tenían invertidos en títulos de deuda mexicana entre el 4 de enero y el 11 de octubre de este año, de acuerdo con el registro del Banco de México.

Esta cifra representa 97% de la liquidación de posiciones en instrumentos gubernamentales que deshicieron los no residentes en todo el 2020, alertó la directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, Gabriela Siller.

Para tener la referencia, basta recordar que en todo el año pasado se registró la mayor salida de capitales del mercado mexicano, que alcanzó la venta de títulos de deuda por 257,238 millones de pesos.

La liquidación observada en ese momento estuvo guiada por la incertidumbre que generó el choque de la pandemia y la histórica medida mundial de cerrar actividades económicas para limitar la velocidad de los contagios por Covid-19.

La estratega de Banco Base advierte que esta salida de capitales podría ampliarse más ante el inicio la normalización de la Fed, el llamado tapering ya que es de esperarse un nuevo reajuste de portafolios.

La información del Banco de México muestra que en el lapso de 10 meses sólo han entrado capitales durante abril y septiembre.

Tal como documentó El Economista, en todo septiembre México captó 13,245 millones de pesos y en abril consiguió atraer 7,611 millones de pesos; entradas que, sin embargo, no han logrado compensar las salidas presentadas el resto del año.

México retroalimenta incertidumbre

El economista senior del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), la mayor asociación de instituciones financieras en el mundo, Jonathan Fortun, explicó que la importante salida de capitales que ha experimentado México hasta ahora está inmersa en el contexto mundial de incertidumbre por las presiones inflacionarias y su impacto en las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos.

No obstante, matizó que el foco de preocupación sobre México son las interrogantes sobre la política monetaria, el manejo de la pandemia y su impacto en la economía.

Siller enfatizó que “el manejo de la política pública (doméstica) está impactando también la confianza sobre la economía mexicana y alimenta la aversión en una especie de circulo vicioso hacia México”.

La desinversión sobre títulos mexicanos ha sido también documentada desde el Banco de la Reserva de Dallas.

En el análisis divulgado el 29 de septiembre, titulado “La actividad económica de México se desacelera y sus expectativas se mantienen estables”, resaltan que “el alcance de la tenencia de deuda pública de no residentes es un indicador de la confianza que tienen en la economía mexicana (...) Y la participación de la deuda pública propiedad de extranjeros (de títulos mexicanos) fue ya la más baja desde octubre del 2010”.

Encarecimiento del crédito

La experta de Banco Base sostiene que la salida de capitales de México que se ha mantenido constante desde fines de febrero del año pasado al 11 de octubre, ilustra esta desinversión consistente con haber dejado el grifo abierto durante mucho tiempo.

De hecho, toma el máximo alcanzado el 20 de febrero del 2020, previo a la declaración de pandemia, para advertir que desde ese momento se acumula una salida de 574,375 millones de pesos.

“Este monto acumulado nos permite decir que estamos experimentando ya una fuga de capitales”, advirtió.

Refiere que los efectos directos sobre la economía mexicana que provoca la creciente salida de capitales son: presión al alza en las tasas de interés de los valores gubernamentales, lo que implica que al gobierno cada vez le cuesta más financiarse y la volatilidad sobre el tipo de cambio.

Explica que para limitar esta fuga, se tiene que generar mayor confianza en la economía mexicana.

“México tiene la fortuna histórica que siempre se levanta de las crisis y preserva su buen perfil crediticio, actualmente compara favorablemente respecto al resto de las economías de América Latina. Pero es importante dejar de golpear la confianza”, resaltó.

Desde su perspectiva, la contrarreforma eléctrica será un enorme retroceso para la economía mexicana y se suma a la iniciativa de reforma al Banco de México que pretendía obligarle a aceptar dólares.

“Una iniciativa que aún sin pasar en el Congreso dejó abierta una herida en la confianza de los inversionistas y afecta las decisiones de las empresas que pensaban venir a México o reinvertir”, finalizó.

ymorales@eleconomista.com.mx