Washington, DC. La curva de aprendizaje de la administración mexicana actual ha sido mucho más prolongada de lo que solía verse en anteriores gestiones. Tiene su origen en la intención del gobierno de revisar los contratos, formas y procedimientos administrativos que sin duda han hecho más lentos los procesos de tomas de decisión, indica el director de Investigación para América Latina en el Instituto de Finanzas Internacionales (IIF), Martín Castellano.

Declara que detrás del recorte de expectativas de crecimiento que aplicó el instituto para México de 1.2 a 0.4% para el 2019, se está tomando en cuenta la lenta ejecución del gasto público, además de la incertidumbre de los inversionistas que ya venía afectada por la nueva política del sector energético y las políticas fiscal y monetaria contractivas.

“Apenas el Banco de México ha iniciado con un ciclo de recortes de tasas que, sin embargo, se mantienen en posición restrictiva. Mientras la Secretaría de Hacienda mantiene austeridad autoimpuesta que también contribuye a desacelerar la actividad al impactar en el gasto de capital”, indicó el estratega.

Entrevistado por El Economista, en las oficinas centrales del IIF,  la mayor asociación de instituciones financieras de operación mundial, dice que esta situación doméstica subyace al contexto internacional, donde el comercio está en el centro, impactando en el nivel de confianza de consumidores e inversionistas.

Política fiscal apretada

El estratega advierte que para el 2020 la política fiscal seguirá apretada y, aun cuando la política monetaria puede ayudar si sigue en su tendencia a la baja en las tasas, no se ve como un determinante de fuerza para la aceleración.

En su opinión, incluso cumpliéndose sus supuestos de dos recortes más de tasas este año, que dejarían al rédito en 7.25% al cierre del año, y otras tres en el 2020 hasta 6.25%, la economía conseguirá una modesta recuperación de 1.2%, lejos de 1.7% que preveían en verano.

Admite que los inversionistas encuentran “muy optimistas” los supuestos de crecimiento económico que plantea el gobierno para el 2020, de 2%, y el de producción de petróleo que supone un Pemex más activo.

Pero lo que realmente les preocupa es la sostenibilidad del plan de negocios de la petrolera en particular, y del sector energético en general, pues se ve que no tienen una visión única y consideran que sí pueden poner en riesgo la estabilidad de las finanzas públicas, aseveró.

T-MEC en año electoral de EU

El estratega del IIF para América Latina considera que la ratificación eventual del tratado de comercio con Estados Unidos y Canadá está muy cerca, pues “México ha cumplido con los temas pendientes”.

Pero dependerá de las condiciones políticas de Estados Unidos, que el año entrante pasará por el proceso electoral para definir si habrá segundo mandato del presidente, o entrará uno nuevo.

“Creo que hay mucha expectativa en México, hay optimismo de parte de las autoridades y creo que hay temas pendientes que se están trabajando. Ha cumplido con mucho de lo pedido como la reforma laboral”.

A escasas horas de que el Fondo Monetario Internacional actualice su pronóstico mundial de crecimiento, el IIF anticipa que la actividad económica del globo registrará un crecimiento de 2.6% en este año. Se trata de la tasa más baja registrada desde el 2012, y es una previsión que está 3 décimas debajo del pronóstico que tenía el IIF en verano.