Christine Lagarde, quien desde el 2011 está al frente del Fondo Monetario Internacional (FMI), anunció que renuncia temporalmente al organismo, ello tras ser nominada para presidir el Banco Central Europeo (BCE).

“Me siento muy honrada de haber sido nominada para la presidencia del BCE. A la luz de esto, y en consulta con el Comité de Ética del Directorio Ejecutivo del FMI, decidí renunciar temporalmente a mis responsabilidades como directora gerente del FMI durante el periodo de nominación”, informó la francesa en un comunicado.

Líderes de la Unión Europea nominaron a Lagarde para estar al frente del BCE, el cual actualmente es presidido por el italiano Mario Draghi, cuyo mandato termina en octubre próximo tras ocho años de dirigir el banco central.

Los involucrados estuvieron en una negociación de tres días para decidir no sólo quién quedará al frente al BCE, sino también frente a la Comisión Europea (CE), la cual actualmente dirige Jean-Claude Juncker. La alemana Ursula von der Leyen fue nominada para ser la siguiente titular de la comisión.

“La selección de Lagarde, quien no es una economista de profesión, fue inesperada. Se ha convertido en una superestrella de las finanzas internacionales después de ocho años como directora gerente del FMI y cuatro como ministra de finanzas de Francia. Pero ella no tiene experiencia directa con la política monetaria, lo que podría ser una desventaja, ya que el BCE busca nuevas formas de combatir la inflación débil y de impulsar la economía de la eurozona”, destacó Financial Times en un artículo.

Con estas nominaciones sería la primera vez que dos de las instituciones más importantes de Europa estén dirigidas por mujeres.

Para que Lagarde se convierta de forma oficial en la presidenta del BCE, el Consejo Europeo debe dar su visto bueno. También se deben mantener consultas con la Eurocámara y el Consejo de Gobierno del BCE.

Lagarde se convertiría en la cuarta presidenta del BCE y la primera mujer en la historia en presidir al banco central.

En el FMI, el segundo a cargo es David Lipton, primer subdirector gerente del organismo. Se espera que en los próximos días se dé más información acerca de los pasos a seguir por el FMI si se confirma la elección de Lagarde en el BCE.

Su paso en el fondo

El 5 de julio del 2011 Christine Lagarde se convirtió en la primera mujer en llegar al cargo de directora gerente en el FMI, así como la undécima directora del organismo, tras ganarle el juego al mexicano Agustín Carstens.

Entró en sustitución de Dominique Strauss-Kahn, el cual fue arrestado por acusaciones de violación. Antes de ello, Lagarde se desempeñaba como ministra de Finanzas de Francia.

Recordada siempre por su cabello corto y platinado, Lagarde, quien estudió derecho, tiene actualmente 63 años y ha ganado amplio reconocimiento frente al FMI, tanto que ha sido nombrada una de las 100 mujeres más poderosas del mundo por la revista Forbes.

Si bien es conocida por ser una buena negociadora y por los discursos que da, en el 2011 estuvo implicada en un escándalo en su cargo anterior como ministra de Finanzas, por un caso de negligencia en el manejo del dinero público.

Por lo anterior, a finales del 2016 la justicia francesa la consideró culpable de dichas acusaciones, pero no la condenó penalmente. Tampoco fue removida de su cargo en el FMI.

Justo en ese año, el FMI la eligió para un segundo mandato de cinco años, el cual no cumplirá en caso de ser elegida como la sucesora de Draghi el próximo 1 de noviembre.

Entre las acciones más reconocidas de quien fuera nadadora sincronizada, destaca el rescate de Grecia, un país que estaba sumido en una severa crisis, por lo cual fue duramente criticada ante las medidas y la postura severa que tomó en las negociaciones.

“Si hubieran sido las hermanas Lehman en lugar de los hermanos Lehman, ¿el mundo podría verse muy diferente hoy?”, escribió el año pasado en su blog como reflexión a 10 años de la crisis económica.

Los retos de Lagarde

  • No cuenta con una experiencia directa con la política monetaria, lo que podría ponerla en desventaja
  • Combatir los riesgos de una deflación
  • Impulsar la economía de la zona euro
  • Dirigir las operaciones de cambios de divisas
  • Cuidar las reservas internacionales
  • Cuidar y promover el buen funcionamiento del sector financiero

El hombre que salvó al euro

El adiós a Draghi

“Haré todo lo que sea necesario para salvar al euro”, aseveró el italiano Mario Draghi en el 2012, cuando en Europa se gestó una crisis de deuda. Estas palabras, que han dicho varios expertos desde entonces, lograron evitar la ruptura de la zon euro.

Draghi llevaba poco más de seis meses como presidente del Banco Central Europeo (BCE), al cual llegó en noviembre del 2011. En su inicio, tuvo que enfrentar la situación crítica en la cual se encontraba la región, ello por altos niveles de endeudamiento de los 17 países que componen la zona.

El discurso de Draghi en el 2012 pareció tener un efecto inmediato en los mercados y, tras conocer el programa de expansión monetaria que impulsó ese mismo año, en donde la tasa de interés llegó a un mínimo histórico de 0%, el BCE logró sortear esta dura crisis.

“Durante mi mandato, el BCE está preparado para hacer lo que sea necesario para preservar el euro. Y, créanme, será suficiente. Creemos que el euro es irreversible. No son palabras vacías ahora. Las acciones que estamos llevando a cabo harán que sea irreversible”, declaró hace siete años.

Draghi, quien cumplirá 72 años en septiembre, tiene una amplia experiencia. Desde el 2013 es presidente del Grupo de Gobernadores y Jefes de Supervisión del Banco de Pagos Internacionales; asimismo, preside desde el 2011 la Junta Europea de Riesgo Sistémico y desde el 2006 es miembro del Consejo de Administración del Banco de Pagos Internacionales.

De 1984 a 1990 desempeñó el papel de director ejecutivo del Banco Mundial, mientras que del 2006 al 2011 fungió el cargo de gobernador del Banco de Italia.

Actualmente, el BCE está lejos del panorama de hace ocho años; sin embargo, varios expertos apuntan a una posible deflación en los países de la zona por las bajas tasas de interés. Por ello, el mes pasado el presidente aseguró que “serán necesarios estímulos monetarios adicionales” si no hay progresos en la inflación. (Redacción)