En el primer trimestre del año, la tercera economía mundial se expandió  0.5% en comparación con el periodo octubre-diciembre del 2018, según los datos publicados por la Oficina del Gabinete del país.

El avance fue propiciado por el fuerte incremento del gasto público, de 6.2%, que compensó la caída de 9.4% de las exportaciones y los retrocesos del gasto de los hogares (0.3%) y las inversiones de capital corporativo (1.2 por ciento).

Estos datos positivos contrastan con los síntomas preocupantes que presagiaban un frenazo, en el actual contexto de inquietud por las tensiones comerciales en torno a Estados Unidos y por la ralentización de China, principal socio comercial de Japón.

Tal y como se esperaba, las exportaciones niponas cayeron de forma abrupta (9.4% a ritmo anual y 2.4% trimestral), aunque el impacto resultó mitigado por un descenso aun mayor de las importaciones, lo que dejó una contribución neta positiva al Producto Interno Bruto (PIB).

Esto refleja la caída de la demanda global y supone una tendencia preocupante para la economía nipona, dependiente del sector industrial y de sus ventas al exterior.

El ministro de Economía y Finanzas, Toshimitsu Motegi, admitió en rueda de prensa el “impacto negativo” que ha tenido el frenazo de la demanda externa, “los problemas comerciales” y otros factores coyunturales, aunque afirmó que “los fundamentos de la demanda interna se mantienen sólidos”.

Sin embargo, el gasto de los hogares, que supone el pilar central del PIB de Japón —representa en torno a 60% del mismo—, volvió a mostrar síntomas de debilidad tras el repunte que había registrado en trimestres anteriores.

Consumo interno

El consumo doméstico registró un descenso de 0.1% respecto a octubre-diciembre y de 0.4% en comparación con el primer trimestre del 2018.

El gasto de los hogares es una pieza clave dentro de la estrategia conocida como Abenomics, que aspira a crear un “círculo virtuoso” de beneficios corporativos, incrementos salariales y subidas de precios para sacar a Japón de su largo ciclo deflacionario.

La evolución de este indicador es seguida con lupa por el Ejecutivo de Shinzo Abe, que tiene previsto aplicar el próximo octubre un nuevo incremento del impuesto sobre el consumo (desde el actual 8% hasta 10 por ciento).

Tanto Motegi como el ministro portavoz del Ejecutivo, Yoshihide Suga, reafirmaron hoy los planes del gobierno de seguir adelante con esta medida frente a las crecientes especulaciones sobre un posible retraso debido al renqueante gasto de los hogares.

Inversión y gasto

La inversión de capital corporativo, otro engranaje fundamental para Abenomics, registró un descenso de 0.3% trimestral y de 1.2% anual.

El gasto público escaló 1.5 % respecto a octubre-diciembre y 6.2 % comparado con el primer trimestre del 2018, gracias a las obras de infraestructura relacionadas con los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

El crecimiento del PIB del primer trimestre es el segundo consecutivo, tras el avance de 1.6% registrado en el último trimestre del 2018.

Datos definitivos del 2018

El gobierno también ha publicado los datos revisados del 2018, que mostraron un avance de 0.7%, el séptimo dato anual positivo aunque por debajo del ritmo de años precedentes.

Desde la llegada al poder de Abe en septiembre del 2012, Japón acumula un crecimiento nominal del PIB de 10%, ha declarado hoy el citado portavoz del gobierno.

El propio Ejecutivo reconoce que la economía nipona ha entrado en una fase de “empeoramiento”, según consta en su último informe mensual de condiciones de negocio, basado en indicadores clave como la producción industrial y la demanda en los principales sectores exportadores.