La inflación de México puede llegar en diciembre a 7.1% o 7.3%, lo que será la mayor variación de precios en 20 años, reconoció el Subgobernador Jonathan Heath.

“Ahora ya nuestra estimación de fin de año para diciembre esta entre 7.1% o 7.3%, realmente es un problema bastante grave. Significa sin lugar a dudas que estamos enfrentando el problema de mayor inflación de los últimos 20 años”, subrayó Heath ante ejecutivos de finanzas.

La inflación en octubre llegó a 6.2 por ciento. De acuerdo con el banquero central, todavía no alcanza el pico de 2017, que estaba en 6.8%, pero estima que “para noviembre, es casi un hecho (que se alcanzará). Mi proyección personal, pero creo que estoy bastante cerca es que la inflación va a rebasar el 7% (desde noviembre)”.

Al participar una de las primeras conferencias del día en la XLIX Convención Nacional del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), 2021, subrayó que la trayectoria de los precios es claramente al alza en todos los componentes de la inflación.

Consignó que por la trayectoria que traen los precios de alimentos, de productos no alimenticios e incluso de servicios es bastante probable que la inflación subyacente complete una variación de 5.7% al cerrar el año.

La inflación subyacente incorpora los precios de productos y servicios que son menos volátiles por estacionalidad o decisiones administrativas, y tal como lo ha explicado, este indicador concentra el 70% de lo que consumimos y es parte medular del consumo cotidiano de los hogares.

Economistas de BNP Paribás, Pantheon Macroeconomics, Goldman Sachsestiman que la inflación promediará al cierre del año en 7 %, que es más del doble del objetivo puntual del Banco de México, que es 3 por ciento.

Tasa arriba sin dificultar recuperación

Sobre las decisiones de política monetaria que toma la Junta de Gobierno en este ambiente de presión al alza en la inflación, aseguró que “queda clarísimo” que tienen un solo mandato prioritario, que es procurar la estabilidad de precios.

Sin embargo esa decisión de tener un ambiente de estabilidad de precios no se toma en el vacío y se tienen que tomar en cuenta las condiciones cíclicas de la economía como la brecha de desempleo, la brecha del producto y las condiciones de holgura de la economía.

“Obviamente, si tenemos una condición de holgura muy amplia, no vamos a estar aumentando la tasa de política monetaria como si estuviéramos sin esa holgura. Parece muy claro que debemos subir la tasa, pero no a un paso exagerado para no dificultar la recuperación económica”.

Desde su perspectiva, la recuperación ha sido frágil, prolongada y “bastante difícil”, pues a diferencia de países como Estados Unidos, que cuentan con una estructura productiva mayor, el espacio en México para dar un estímulo fiscal durante el choque de la pandemia y ahora en la recuperación, es mucho más limitado.

El Banco de México ha subido la tasa en 100 puntos desde junio de este año, en cuatro dosis de un cuarto de punto cada una, con lo que llevaron la tasa de fondeo de 4% a 5% donde se encuentra ahora.

La posición de la Junta

El Subgobernador Gerardo Esquivel se ha opuesto sistemáticamente al alza del tasa que en cambio ha dirigido la mayoría de los miembros de la Junta.

El argumento que describió en la minuta más reciente, divulgada el 14 de octubre, es que “el alza de tasas no resuelve los factores que originan las presiones inflacionarias que son los precios de insumos internacionales y las disrupciones en las cadenas de suministro”.

En la misma minuta documentaron que “la mayoría mencionó que la recuperación de la economía continuó durante el tercer trimestre del año, si bien puntualizó que persisten marcadas diferencias entre sectores y regiones”.

En abril del año 2001, la inflación registró una variación anual de 7.11% resultado de fenómenos transitorios que afectaron los precios de productos agropecuarios.

Hasta diciembre del 2017, resultado de la liberalización de precios de gasolina, la fluctuación del INPC fue de 6.8 por ciento.

Hoy, la trayectoria es al alza en todos los componentes, el de alimentos, de productos no alimenticios e incluso servicios afectados por choques de oferta y demanda así como por cambios en patrones de consumo como el límite de comensales en restaurantes, tal como explicó el Subgobernador Heath.

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