La inflación subió una décima en marzo en el Reino Unido para situarse en el 3.5% interanual, según datos divulgados este martes por la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS).

Este incremento sorprendió a los analistas, que esperaban un status quo tras cinco meses consecutivos de bajada desde el máximo en tres años establecido en septiembre pasado con 5.2 por ciento.

En términos mensuales, el Indice de Precios al Consumo (IPC) aumentó un 0.3% en marzo con respecto a febrero, precisó la ONS en un comunicado.

La subida se explica principalmente por una caída menos importante de lo previsto del precio de los alimentos y de los productos culturales y de ocio, así como por un aumento de los precios de la ropa y el calzado.

El dato es una mala noticia para el Banco de Inglaterra (BoE), que prevé que la inflación continúe bajando y se sitúe nuevamente dentro del objetivo gubernamental de 2% en el transcurso del tercer trimestre.

El BoE podría retrasar así la nueva expansión del programa de compra de activos para impulsar el crecimiento al que en los tres últimos años dedicó 325,000 millones de libras (515,000 millones de dólares, 395,000 millones de euros), que los analistas esperaban a partir de mayo.

La economista de la consultoría Capital Economics, Vicky Redwood, estimó sin embargó que el frenazo de la tendencia bajista será sólo "temporal".

"La inflación debe volver a bajar otra vez en breve", augura señalando en particular que los precios de la energía registran subidas más moderadas que el año pasado.

RDS