A julio la inflación se ubicó en un nivel de 4.81%, continuando con la tendencia de aceleración que se comenzó en junio de este año. El rubro del componente subyacente en el que se registró el aumento de precios más pronunciado fue en los servicios educativos (4.79%), dentro del componente no subyacente fueron los energéticos los que presentaron el alza más significativa de precios (17.63%), de acuerdo con datos del Inegi.

La inflación registrada para los productos que componen la canasta básica fue de 7.39% al séptimo mes del año, el nivel más alto alcanzado en lo que va del 2018, después de que en junio la cifra fuera de 6.86 por ciento. El aumento de precios de los genéricos contemplados en la canasta básica repercute de manera importante en el gasto realizado por la mayoría de los hogares mexicanos, debido a que está compuesta aproximadamente 80 de bienes y servicios indispensables para que las personas cubran sus necesidades básicas.

Los productos de la canasta básica que registraron aumentos de precios a doble dígito fueron la naranja (70.46%), papa y otros tubérculos (53.94%), gas LP y gas natural (24.86%), lechuga y col (24.78%), uvas (24.48%), gasolina Magna (19.53%), toronja (18.33%), zanahoria (17.65%), manzana (16.31%), gasolina Premium (15.27%), nopales (14.20%), tomate verde (13.78%), durazno (11.76%), cebolla (11.59%), pera (11.34%), papaya (10.84%) y mango (10.34 por ciento).

El Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) aumentó de manera significativa en el sector educativo, a pocos días de iniciar curso escolar en todos los niveles, los precios de los servicios de educación y esparcimiento aumentaron 4.79%; los aumentos más pronunciados se registraron en cuadernos y libretas (8.13%), periódicos (7.42%), libros de texto (6.00%), espectáculos deportivos (5.31%), colegiaturas de preescolar (5.11%), colegiaturas de universidad (5.01%) y colegiaturas de primaria (4.96 por ciento).

Al interior, el componente subyacente general registró un nivel de 3.63%, éste, integra los alimentos procesados, las bebidas, el tabaco y algunas mercancías no alimenticias, así como vivienda, educación y otros servicios.

El componente no subyacente presentó una inflación de 8.38%, muy por encima del nivel de inflación general (4.81%), dentro este componente, están contempladas las frutas y verduras y alimentos pecuarios, los energéticos y las tarifas autorizadas por el gobierno. Como consecuencia, los sectores en los que se requiere un mayor nivel de energéticos también registraron alzas de precios, especialmente el transporte, cuya inflación fue de 9.62 por ciento.

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