Vivimos el costo de una transformación donde las políticas publicas están dirigidas más a reorientar la distribución del gasto social, que a generar más ingresos. Es un cambio de lineamientos para hacer negocios que no otorga a los inversionistas la certidumbre de largo plazo que se requiere para crecer ”.

Luis Pérez Lezama, director de Investigación Económica en el Think Lab veracruzano SAVER.

El Banco Mundial (BM) reconoce que México ha conseguido captar nuevas inversiones incluso en el año de la pandemia, pero matizó que estas entradas “se mantienen empañadas por la incertidumbre sobre la agenda económica de las autoridades y la postura sobre el papel del sector privado en industrias clave”.

Para ilustrarlo, explicaron que el año pasado, México logró atraer Inversión Extranjera Directa (IED) por 22,700 millones de dólares, una cifra que se encuentra 27% abajo del flujo recibido el año previo y que es explicada parcialmente por el efecto de la incertidumbre mundial ante la pandemia.

Al interior de sus “Estadísticas Internacionales de Deuda”, donde los expertos del BM hacen una radiografía financiera de los 190 países miembros, refirieron que de la inversión productiva que llegó el año pasado, 60% corresponde a reinversiones de ganancias de empresas que ya estaban en el país desde antes, y apenas 9,080 millones de dólares entraron como nuevas inversiones.

Es en la parte de nuevas inversiones, que encuentran el mayor impacto por el ambiente que ofrece el país al sector privado.

El economista en jefe para América Latina del Banco Mundial, William Maloney recomendó al país “reducir la incertidumbre en el sector privado” como una estrategia importante para reiniciar a la economía. Apenas la semana pasada, el subgobernador del Banco de México, Jonathan Heath explicó que “necesitamos apoyar al sector privado, buscar cómo incentivar la inversión privada para que este motor funcione y sacarnos de esta recuperación frágil para entrar en una fase expansiva (del ciclo económico)”.

Débil, evolución de la inversión

De acuerdo con el Director de Investigación Económica en el think lab veracruzano SAVER, Luis Pérez Lezama, el panorama para la IED en este año es muy similar al descrito por el Banco Mundial.

Basándose en información del Banco de México actualizada al primer semestre de este año encuentra que la IED neta se mantuvo negativa en 5,120 millones de dólares.

El detalle de la información contenida en la Balanza de Pagos de junio, muestra una entrada de 18,434 millones de dólares entre enero y junio de este año, que contrasta con los 24,009 millones de dólares que llegaron al país en el mismo periodo del 2020, en plena pandemia.

“Vivimos el costo de una transformación donde las políticas publicas están dirigidas más a reorientar la distribución del gasto social, que a generar más ingresos. Es un cambio de lineamientos para hacer negocios que no otorga a los inversionistas la certidumbre de largo plazo que se requiere para crecer y generar más oportunidades de desarrollo a la gente”, enfatizó.

También cayó en LatAm

Al interior del reporte refirieron que a nivel regional, todos los países de América Latina experimentaron una caída en el flujo de la IED durante el año pasado.

En el informe divulgado a unas horas de que inicien las Reuniones Anuales del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), detallaron que entre los países pares de desarrollo de México en la región, el que experimentó la mayor caída en la IED fue Colombia, con una contracción de 53%; seguida por Perú, donde se redujo a un ritmo de 28% anual y en Brasil, que registró 27% menos de lo captado el 2019.

El enfoque del Banco Mundial sobre las inversiones productivas es relevante para identificar la capacidad que tienen los países para administrar su deuda, refirió el experto de SAVER.

ymorales@eleconomista.com.mx