La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) disminuyó el estímulo fiscal al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a las gasolinas, esto luego de que en la semana el precio internacional del petróleo observara variaciones a la baja.

De acuerdo con lo publicado en el Diario Oficial de la Federación (DOF), en el periodo del 20 al 26 de marzo la gasolina Magna tendrá un estímulo fiscal de 49.62%, mientras que la Premium de 19.02% y el diésel de 21.56 por ciento. Una semana antes, estos estímulos fueron por 51.62, 21.30 y 26.97%, respectivamente.

De esta manera, los consumidores pagarán 2.5766 pesos de IEPS por litro de gasolina Magna, mientras que para la Premium será una cuota de 3.4978 pesos por litro, y en el caso del diésel se pagará 4.4094 pesos por litro.

“Los precios de las principales mezclas del petróleo siguieron a la baja ante un incremento en el nerviosismo en torno a su demanda. Esto se da pese a los esfuerzos de vacunación, pues todo pareciera indicar que el virus se propaga más rápido, lo que ha llevado a algunas regiones de Europa a imponer nuevamente medidas de restricción”, indicó Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base.

Después de un año difícil, en donde incluso se presentaron precios negativos a causa de la pandemia del Covid-19, que afectó la demanda del combustible, el pecio de la mezcla mexicana de petróleo empezó a aumentar este año.

El incremento afectó el precio de la gasolina para los consumidores mexicanos, por lo cual Hacienda reactivó, después de casi un año de no aplicarlo, el estímulo fiscal a la gasolina Magna del 6 al 12 de febrero y, mientras que el 19 de febrero también lo reactivó para el diésel y para el 26 de febrero anunció que también lo tendría la gasolina Premium. 

Mercado volátil por precios del petróleo

Analistas explicaron que los estímulos fiscales a las gasolinas podrían continuar si los precios internacionales del petróleo se mantienen elevados; sin embargo, hacer una estimación de cuánto podría ser éste es arriesgado debido a la volatilidad propia del mercado.

“La idea es que el precio de la gasolina no aumente más que la inflación, entonces el estímulo fiscal va a ser tan grande como se necesite para lograr esto. Este estímulo depende en mayor medida del precio internacional del petróleo, pero también de otras variables como el tipo de cambio y la logística (...) Es un mercado muy volátil. Depende mucho de cómo se esté comportando el precio internacional del petróleo para ver cuántos estímulos se van a aplicar. También depende si va a haber más paros en la economía o se va a normalizar durante el 2021”, explicó Adrián García, investigador del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria.

Cuando se reactivó el estímulo a las gasolinas, Hacienda explicó que éste se da para evitar los incrementos abruptos en sus precios por las alzas en el precio internacional del petróleo, el tipo de cambio y así poder proteger el poder adquisitivo de los consumidores.

“Hasta el momento ha sido muy clara la intención del gobierno en limitar, en la medida de lo posible, los incrementos de los precios de la gasolina, por eso se han dado esos estímulos y yo creo que así van a continuar para que no tengan una repercusión sobre la inflación”, dijo Mario Correa Martínez, vicepresidente del Comité Nacional de Estudios Económicos del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas.

Se gana y se pierde

El incremento en los precios internacionales del petróleo trae afectaciones a las finanzas públicas del país ya que, por un lado, puede ayudar a los ingresos petroleros pero, por el otro lado, puede afectar la recaudación del IEPS a las gasolinas.

Adrián García explicó que, al aumentar el precio de la mezcla, los ingresos petroleros se ven beneficiados pero esto llevaría a la Secretaría de Hacienda a implementar o mantener por más tiempo los estímulos fiscales, con lo cual difícilmente se llegaría a la meta de recaudación planteada para este año.

“Los precios del petróleo han venido subiendo, quizá falten un par de meses más con esos estímulos. El problema es que, si siguen subiendo los precios internacionales y persiste la necesidad de limitar los aumentos de precios (de las gasolinas) otorgando esos estímulos, eso va a empezar a afectar los ingresos presupuestales y las finanzas públicas y es cuando el gobierno va a tener que ver hasta dónde le alcanza para seguir tratando de contener el incremento en los precios”, argumentó Mario Correa.

ana.martinez@eleconomista.mx