Las autoridades mexicanas han iniciado el proceso de solicitud  para renovar la Línea de Crédito Flexible (LCF) que tiene abierta desde el año 2009 con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y que hasta el 30 de octubre próximo, garantiza acceso sin condicionalidad a 61,000 millones de dólares.

De avanzar como se espera, se completará la octava renovación del instrumento que funciona como un seguro contra salidas de capital desde el año 2009 y se convierte en la tercera renovación que conduce el gobierno de Andrés Manuel López Obrador ante el FMI.

Tal como lo adelantó El Economista el pasado 14 de octubre, funcionarios del FMI consideran que México cuenta con los altos requisitos de estabilidad financiera que debe mostrar cualquier país que aspire a contar con esta facilidad financiera.

Aparte, funcionarios del sistema financiero internacional confirmaron a la agencia especializada Bloomberg, que la negociación supone una reducción de 20% sobre la cobertura contratada hasta ahora. Es decir, México retoma la estrategia que tenía en 2018 para reducir el tamaño de la Línea de Crédito Flexible antes de cancelarla.

Al confirmarse esta reducción, el gobierno mexicano tendrá una suma asegurada de 59,780 millones de dólares, que a su vez permitirá reducir la comisión anual que paga el país por tenerla abierta.

El pago más reciente por la citada anualidad, lo realizó México en la semana del 13 al 20 de noviembre pasado, por el equivalente a 169 millones de dólares y al reducirse la suma asegurada, también baja la anualidad.

La Línea de Crédito Flexible garantiza una línea abierta de dólares para usar en el momento que el acreditado lo decida y sin condicionalidad alguna. Solo cinco países del mundo han contado con ella: Chile, Colombia, México, Perú y Polonia. Y solo México, ha contado con los estrictos requisitos de estabilidad financiera para mantenerla durante una década.

Las renovaciones de AMLO

La Línea de Crédito Flexible está diseñada para extender la disponibilidad de dólares del banco central, es decir sus reservas internacionales, para protegerse de imprevistos de origen externo, y para alentar la confianza del mercado.

Antes de la entrada de AMLO al gobierno, las autoridades mexicanas renovaron la Línea de Crédito Flexible en noviembre del año 2017 por un lapso de dos años, un acuerdo que garantizaba acceso inmediato y a solicitud de México, a  88,000 millones de dólares.

En noviembre del año 2018, el equipo de transición que ya incluía a funcionarios del gobierno de AMLO, negoció la reducción de la “cifra de aseguramiento” para dejarla en 74,000 millones de dólares. Esa fue la primera renovación autorizada por López Obrador.

En noviembre de 2019, las autoridades mexicanas, lideradas por el entonces secretario de Hacienda, Arturo Herrera a la cabeza, solicitaron la renovación del acuerdo por otros dos años, y la redujeron a 61,000 millones de dólares. Esa fue la segunda negociación liderada por la administración actual.

Y la que está en marcha, que será la tercera solicitada por el gobierno lopezobradorista.