En el último año de gobierno de Enrique Peña Nieto, el gasto en burocracia no será tan sacrificado el de inversión, una vez más el gasto en servicios personales (capítulo 1,000) duplicará al que se destina a la infraestructura y obra pública.

De acuerdo con información del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2018, los recursos que se destinarán al pago de remuneraciones, viáticos, publicidad, comunicación social, así como el pago de salarios tanto de enfermeras, maestros, policías y servidores públicos será por 1 billón 220,351 millones de pesos.

En tanto, los servicios públicos como el transporte, el suministro de agua y electricidad —por mencionar algunos— tendrán un presupuesto por 643,892 millones de pesos, es decir, un gasto dos veces menor al que se dará a servicios personales.

En el 2017 también se observó esta dinámica, se aprobó un presupuesto en servicios personales por 1.16 billones de pesos y de 587,429 millones de pesos para la inversión.

Si se compara con el primer año de gobierno de Peña Nieto, esta brecha no era tan grande. En el 2013, el gasto en servicios personales fue por 963,689 millones de pesos; mientras que el de inversión fue de 716,440 millones de pesos.

A partir de entonces se observó un alza en el gasto de servicios personales y reducciones en el gasto de inversión.

REDUCIR GASTO EN PUBLICIDAD

El economista Jonathan Heath comentó que uno de los rubros que más llama la atención dentro del capítulo 1,000 de servicios personales es el gasto que se destina a publicidad, el cual no ha dejado de crecer.

“Es un gasto que no es necesario al igual que otros y que sólo se utiliza para mantener el aparato burocrático y reforzar lazos de poder, son gastos que se deberían limitar”, aseguró.

Según datos de Fundar y México Evalúa, el gasto ejercido en publicidad gubernamental en servicios personales pasó de 8,154 millones de pesos en el 2013 a 10,699 millones en el 2016.

“De seguir la tendencia actual en cuanto al incremento del gasto en publicidad oficial (crecimiento anual en términos reales de 7.6%), el gobierno de Peña Nieto ejercerá un monto cercano a 60,000 millones de pesos para este rubro al cierre de su administración”, expone en su informe “Contar lo bueno cuesta mucho... y lo pagamos todas y todos”.

Jorge Sánchez Tello, economista de la Fundación de Estudios Financieros, mencionó que el problema de México no es la falta de recursos, sino la administración de los mismos.

“Hay muchos gastos hormiga que deberían eliminarse. El gasto corriente debería ser más eficiente y debería recortarse más que a la inversión. Si bien el gobierno está recaudando más recursos, nos quedan a deber mayores mecanismos de transparencia y rendición de cuentas”, expuso.

Ambos coincidieron en que el bajo gasto de inversión es preocupante, debido que ha llegado a niveles mínimos históricos que podrían significar en el mediano plazo un menor crecimiento para el país.

“La inversión pública ha caído a niveles que no se han visto desde 1930, mientras que el gasto en burocracia crece más (...) estamos en contra del despilfarro gubernamental”, dijo Sánchez Tello.

De los 1.2 billones que se destinarán al gasto en servicios personales, el Instituto Mexicano del Seguro Social y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado son las entidades que más recursos absorben, con un total de 227,626 millones de pesos.

En tanto las empresas productivas del Estado (Petróleos Mexicanos y la Comisión Federal de Electricidad) aborden 12.29% con un total de 150,016 millones de pesos. En tanto a inversión, entre ambas entidades se destinarán 248,883 millones de pesos.

Los expertos concluyeron que el nuevo gobierno debe proponer una estrategia que impulse el gasto en inversión y que se complemente de mejor manera con el de inversión del sector privado.