Las tarifas para el suministro de agua en los estados más afectados por la sequía en el norte del país no representan el esfuerzo y el costo que significa llevar el líquido a los hogares, lo que propicia el mal uso y dificulta la inversión en infraestructura, coinciden especialistas consultados por El Economista.

Así, las tarifas de agua en Chihuahua, Zacatecas, Coahuila, San Luis Potosí y Durango, con sus bajos precios, no estimulan el uso eficiente, mientras que a mayor gasto para la creación, ampliación y mantenimiento de infraestructura hidráulica y menos retribución por el servicio, los sistemas de abasto de agua corren el peligro de tornarse inviables financieramente.

Según constan cifras otorgadas por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) a este diario, el Distrito Federal es la entidad que más cobra en promedio por el servicio agua para uso doméstico, con 15.61 pesos el metro cúbico (m3), mientras que Nayarit es el que menos, con 3.11 pesos.

De tal forma, Chihuahua ocupa el lugar número 12 a nivel nacional en cuanto al costo en el cobro del agua, con 10.69 pesos el m3; Zacatecas, el número 18, con 9.03 pesos; Coahuila, el número 20, con 7.90 pesos; San Luis Potosí, el número 23, con 7.44 pesos, y Durango, el número 25, con 6.66 pesos; ninguno de ellos, en los primeros 10 lugares, pero todos con un caso grave de sequía.

Eduardo Ibáñez, gerente de Fortalecimiento de Organismos Operadores de Conagua, comenta que las tarifas deben responder al costo implícito que supone llevar el agua a las diferentes regiones del país, ya sea con el costo de la infraestructura, la distancia recorrida desde la fuente hídrica o el personal.

Sin embargo, esto no sucede así en los estados norteños considerados áridos, salvo en los casos de Baja California Sur y Baja California, los cuales cobran 13.32 y 11.85 pesos el m3 respectivamente.

AFECTA INFRAESTRUCTURA

Explica que, en teoría, la recaudación de agua debería de pagar por completo el servicio de operación de los sistemas de abasto, además de aportar para la construcción de más y mejor infraestructura hidráulica, así como su mantenimiento; sin embargo, en la actualidad, sólo alcanza para lo primero.

El directivo de Conagua detalla que de 100% de dinero que se podría facturar cada año en México, sólo se cobra 60%, toda vez que los organismos operadores en los estados, en lo general, no cuentan con registros detallados de los contribuyentes ni cuánto consumen.

Tanto Ibáñez Marino como Flavia Rodríguez, directora del área de Finanzas y Deuda Públicas de la consultoría aregional, acotan que un cobro más eficiente permitiría impulsar la infraestructura en las entidades federativas.

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