La nominación de Gerardo Esquivel para sustituir al subgobernador Roberto del Cueto en la Junta de Gobierno de Banco de México (Banxico) agregará valor y equilibrio a las decisiones, pero emite el mensaje de que no hay cuadros preparados en el nuevo gobierno para llenar plazas relevantes, coinciden estrategas de Moody’s Analytics y CIBanco.

“Sorprende que después de haber sido propuesto como subsecretario de Egresos, de haber participado en el diseño del primer presupuesto federal, y de impulsar el diseño del programa económico del presidente electo, se realice este enroque”, admite Alfredo Coutiño, director de la consultoría Moody’s Analytics.

Reconoce que este cambio en la nominación, a tres días de asumir el cargo, “podría ser interpretado como una medida para echar mano de alguien que es aceptado por los mercados, reconocido y que podría generar menos ruido en términos de nominación del subgobernador que estaba haciendo falta. Lo que mandaría la señal de que en el nuevo gobierno no se tienen cuadros preparados para cubrir plazas”.

Aparte, el subdirector de Análisis en CIBanco, James Salazar, consigna que, al relevarle de la responsabilidad de la planeación y ejecución del gasto público, “dejaron descobijada a la Secretaría de Hacienda, que es donde por ahora se tenía que garantizar fortaleza”.

Apoya su dicho en la reacción mínima del mercado frente al anuncio, sobre todo al compararlo con la positiva bienvenida que, en cambio, dieron “a la nominación de Jonathan Heath, un economista claramente independiente”.

El estratega de CI destaca que “es muy cercano al presidente electo y genera un ruido innecesario en el sentido de que puede minar un poco la autonomía del banco central”.

Credenciales y reconocimiento

Los economistas citados consideran que Esquivel cuenta con las credenciales y el reconocimiento del mercado para enriquecer las decisiones del banco central.

De hecho, Alonso Cervera, economista en jefe para América Latina en Credit Suisse, detalla que “Gerardo Esquivel es un economista muy sólido y con amplio conocimiento de la realidad económica de México”.

No obstante, desde Nueva York, estrategas del banco de inversión Bank of América Merrill Lynch (BofA-ML) advierten que la experiencia del futuro banquero central está más inclinada a temas de economía social.

“Esquivel está muy cerca de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y sus decisiones estarán más influenciadas por la agenda política del presidente. Es más probable que Esquivel tolere el aumento del salario mínimo que ha apoyado explícitamente como parte de la agenda de AMLO”, expusieron estrategas de BofA–ML.

Los estrategas de BofA–ML sostuvieron que “Esquivel ha expresado durante muchos años su preocupación por la creciente desigualdad en México y es un experto en crecimiento económico”.

Además de que en varias ocasiones criticó la política monetaria de Banxico, por considerar que era “demasiado estricta”.

Asesores distantes

Los estrategas de BofA–ML, CI Banco y Moody’s Analytics concuerdan en que la proximidad de Esquivel con el presidente podría generar un ruido innecesario en las decisiones de la institución.

El estratega James Salazar explicó que también se prestó a especulaciones cuando el presidente Enrique Peña Nieto nominó al actual gobernador Alejandro Díaz de León, un economista cercano a Luis Videgaray, exsecretario de Hacienda y también cercano funcionario del mandatario.

En su desempeño al frente de la institución y con hechos ha probado que esta proximidad es relativa, que ha caminado con respeto total a la autonomía y ha logrado desvincularse, sostuvo.

Sin embargo, admitió que, en la coyuntura actual de desconfianza en la toma de decisiones del próximo gobierno, será determinante que Esquivel demuestre en la práctica que tomará las decisiones también respetando la autonomía institucional.

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