Está claro que España no es Grecia, tampoco Portugal y puede que ni siquiera Irlanda. Pero con este último país le une desde ahora algo más que la mala salud de sus bancos. Y es que la prima de riesgo española y la irlandesa han empatado durante la jornada de este jueves, las dos por encima de los 540 puntos y con el bono cotizando muy cerca del 7 por ciento. Eso quiere decir que los inversores exigen a uno y otro país para comprar su deuda exactamente la misma rentabilidad extra con respecto a la alemana.

En el caso nacional, la referencia es el bono a 10 años, pero en Irlanda hay que compararlo con el de nueve años, la emisión más tradicional y líquida del país. Es la primera vez que estos dos bonos cotizan empatados, aunque ya a mediados de mes estuvieron muy cerca.

Lo que no es fácil es determinar de quién es el mérito. Es cierto que la prima de riesgo española se ha disparado desde el rescate a la banca, pero desde luego ha ayudado mucho que el diferencial irlandés lleve mejorando posiciones de forma clara desde su máximo de hace justo un año, en más de 1,000 puntos. Entonces su rescate estaba más reciente; ahora, la mejora de sus cuentas públicas y la incipiente recuperación económica están reduciendo el riesgo que perciben los inversores, mientras que España está emprendiendo justo el camino contrario.

Y lo está haciendo rápido. En verano pasado, por mucho que España estuviera viviendo un ataque especulativo contra su deuda, el diferencial nacional era hasta 700 puntos inferior al irlandés. A partir de ahí, la distancia se ha evaporado. En defensa de España, se puede decir que el mercado de deuda se mueve con calderilla, que la huida de los inversores extranjeros hace que muy poco dinero sea capaz de vapulear la prima de riesgo, pero tampoco Irlanda está en su mejor momento de liquidez en esa plaza.

Esta situación echa algo más de leña al fuego en la comparación entre los dos países, de la que España no sale bien parada (al menos, de cara a su futuro). Irlanda sucumbió por respaldar a sus bancos, a los que dedicó cerca del 40% de su PIB. Las cifras nacionales son mucho menores, pero no está claro (así lo dice el mercado) que el final del camino no sea el mismo. Europa ha ideado para España un rescate exclusivo para su sistema financiero que estaba llamado a separar el riesgo bancario de la deuda soberana. Pero un bono cerca del 7% demuestra que, por ahora, el corta fuegos no está funcionando.

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RDS