Luego de cuatro meses consecutivos en los que el Índice de Confianza de los Consumidores dibujaba una tendencia de recuperación, en junio buscó de nueva cuenta adentrarse en la zona negativa, al retroceder 6.8%, respecto al nivel alcanzado en el mismo mes de un año antes, la baja en el índice general resultó de un desplome generalizado en cada uno de los cuestionamientos que mes a mes realiza el Instituto Nacional de Estadística (Inegi) conjuntamente con el Banco de México (Banxico).

La caída más pronunciada en la confianza de los consumidores se registró en el punto en el que se le cuestiona sobre ¿cómo consideran la situación económica del país hoy en día comparada con la de hace 12 meses? en donde la baja fue de 11.7%, con la que además hilaron 17 bajas consecutivas. le siguió la pregunta: ¿cómo consideran que será la condición económica del país dentro de 12 meses respecto a la actual situación? en la que se registró una contracción de 8.9 por ciento.

Si bien el mayor pesimismo de los consumidores mexicanos se presentó en la percepción económica del país en el mediano plazo, al cuestionársele sobre la situación de los miembros del hogar de hace 12 meses y de cómo esperan que sea la situación de los miembros de ese hogar en los próximos 12 meses para comprar muebles y otros electrodomésticos, en ambos casos arrojaron retrocesos, en el primero de 3.5% y en el segundo de 1.8%, respecto al nivel de confianza registrado en el mismo mes del año anterior.

En la medición, respecto a la situación del mes previo, también se registró una baja generalizada en todos los reactivos. desde la óptica de los analistas de Scotiabank, los consumidores nacionales mantuvieron estables sus niveles de confianza en torno a las actuales condiciones económicas de los hogares y del país en su conjunto, lo cual puede ser explicado por la destacada evolución del empleo formal y el actual dinamismo en las condiciones para el financiamiento al consumo.

Agrega el análisis del Grupo Financiero Scotiabank que, al interior del resultado, si bien la mayor baja mensual se produjo en el comparativo de la situación económica del país frente a 12 meses antes (-2.72% mensual), el deterioro más sensible se produjo, por segundo mes consecutivo, en la propensión de los consumidores para realizar compra de bienes durables (-1.17% mensual), variable que podría estar siendo afectada por el incremento casi generalizado en los precios de estas mercancías, pero cuyo efecto habría de diluirse luego de que la inflación retorne a los niveles establecidos por el banco central.