En el próximo ejercicio fiscal, correspondiente a 2017, los colombianos podrían pagar más impuestos al consumo y a la renta, si el gobierno logra aprobar la reforma tributaria que viene anunciando hace meses.

El contenido de la iniciativa se conocería definitivamente el martes 18 de octubre, cuando el Ministerio de Hacienda, encabezado por Mauricio Cárdenas, entregue el texto visado por el presidente Juan Manuel Santos al Congreso de la República.

La presentación llegará con retraso, según la planificación gubernamental y las expectativas del empresariado, que esperaba la tramitación de los cambios al sistema impositivo hace varios meses. El consenso es que necesitan aprobarse antes de que termine 2016 y comenzar a regir el próximo año.

Otros acuerdos giran en torno a la necesidad de aumentar la recaudación fiscal, en momentos en que el país ha dejado de percibir 23 billones (millones de millones) de pesos colombianos (más de US7,000 millones) debido a la caída del precio del petróleo, uno de grandes motores de la economía de ese país.

Para ello, las principales propuestas son aumentar el IVA del actual 16% a, al menos, un 18%, una de las medidas más polémicas, pues afecta directamente al bolsillo de los consumidores. Asimismo, se ampliaría el margen del impuesto a la renta: si actualmente lo pagan quienes reciben un sueldo bruto superior a los 3 millones de pesos colombianos (US1,000), la iniciativa propondría comenzar a gravar los sueldos desde los 2,4 millones de pesos colombianos.

Cárdenas ha asegurado que se trata de un cambio impopular, pero necesario , y en el Ejecutivo hay confianza de que el Congreso lo respaldará, aunque el gobierno está debilitado por su reciente fracaso en el plebiscito por un acuerdo de paz con las FARC.

Capital político

El 3 de octubre, horas después de que un 50,2% de los votantes se opusiera a un acuerdo logrado entre Santos y los líderes de la mayor guerrilla del país, los medios locales se preguntaban si el Ejecutivo tendría suficiente capital político para sacar adelante los cambios al sistema tributario.

El gobierno ha logrado asegurar una coalición de trabajo en el Congreso para aprobar la agenda económica , dijo la semana pasada el ministro Cárdenas en una entrevista con Bloomberg TV, destacando la aprobación de una nueva ley de licores que definió como controversial , pero cuya tramitación prueba la fuerza de la coalición. Eso le da confianza a los inversionistas .

Aseguró que el rechazo al acuerdo de paz no debería tener efectos económicos, aunque sí políticos, porque la paz se tardará más .

Puertas adentro, en el ministerio hay mayor incertidumbre. Según publicó el diario El Espectador, funcionarios de la cartera hablaban de desconcierto en Hacienda tras la victoria del No. En el mismo medio, el profesor de macroeconomía de la universidad colombiana de Los Andes explicó que no está claro si el gobierno cuenta con el suficiente capital político para pasar como se debe la reforma tributaria .

Equilibrar la billetera

La urgencia de la reforma tributaria es reconocida de manera transversal, pues, según dijo Cárdenas en un foro la semana pasada, de no hacerla, los ingresos hacia adelante enfrentarían una reducción de 1,5 puntos, (lo que) afectaría enormemente la calidad de vida de los colombianos, especialmente los de mayor vulnerabilidad .

Para ello, el gobierno busca estabilizar el gasto en un 18% del PIB y apuntar a una diversificación de la economía, pero también incrementar la recaudación fiscal a través de la lucha contra la evasión.

Para eso, se unificaría el cobro de renta e IVA para las pequeñas y medianas empresas, a modo de asegurar el pago de ambos tributos.

Al mismo tiempo, Cárdenas reconoció que el país buscará aumentar el aporte de las personas naturales a las arcas fiscales. En la reforma aparecerá un mayor aporte al impuesto de renta de personas naturales que en este momento es una participación muy baja, y por eso debemos rebalancear estas cargas tal y como ocurre en los países de América Latina , señaló.

De no lograr la aprobación de la iniciativa durante el año en curso, Colombia se arriesga a profundizar su déficit fiscal en 2017 y perder la confianza del mercado, lo que podría traducirse en una rebaja de la calificación soberana por parte de las agencias.