La economía helena registró un crecimiento nulo en el 2016, unas décimas por debajo de lo pronosticado inicialmente (0.3%), pero claramente por encima del retroceso de 1.3 % sufrido en el 2015.

La publicación del Producto Interno Bruto (PIB) del 2016 sigue a la drástica corrección a la baja de las cifras correspondientes al último trimestre del 2016 publicadas el lunes.

En lugar de 0.4% de retroceso calculado en sus estimaciones de febrero, los datos provisionales, arrojan una caída de 1.2 % en el último trimestre del 2016 en comparación con los tres meses precedentes.

La corrección fue aún mayor a la baja en la comparación anual, y así el PIB cayó 1.1% respecto del último trimestre del 2015, en lugar de un crecimiento de 0.3% calculado inicialmente.

El PIB alcanzó en términos reales un volumen de 184,500 millones de euros, exactamente el mismo que en el año precedente.

Repunte del consumo privado

El gasto total creció 0.6%, con un incremento del consumo privado de 1.4 % y un retroceso del gasto público de 2.1 por ciento.

Las exportaciones bajaron 2% y las importaciones se redujeron 0.4 por ciento.

Formación bruta de capital se redujo

La gran diferencia entre las cifras se debe a que en la primera versión no se habían incorporado todavía una serie de datos, tanto de carácter mensual, como la balanza de pagos de diciembre, trimestral, el volumen de negocios de la industria o los datos del paro.

El Gobierno restó importancia a esa corrección y Alexis Tsipras, primer ministro heleno, se mostró seguro de que Grecia ha pasado página a la crisis y ha entrado en la senda del crecimiento.

Para el año en curso, Grecia prevé un crecimiento económico de 2.7 por ciento.

Sin embargo, el retraso que está registrando la negociación con los acreedores sobre la segunda revisión del rescate podría desencadenar una nueva ola de incertidumbre, lo que según las agencias de calificación y el Banco de Grecia, podría dar al traste con las previsiones.

Los primeros datos no son halagüeños, pues los depósitos bancarios llevan dos meses consecutivos reduciéndose, a pesar de que el control de capitales sigue vigente.

En diciembre cayeron en 1,600 euros y en enero en 3,400 millones de euros, hasta totalizar 119,700 millones de euros, su nivel más bajo de los últimos 15 años.

Esta tendencia podría conducir a un incremento de la dependencia de la banca griega del mecanismo de provisión de liquidez, techo que actualmente se sitúa en los 46,300 millones de euros hasta el 9 de marzo.