Las condiciones del rescate a Grecia evitaron que el país cayera en una moratoria de pagos, pero en Berlín siguen preocupados acerca de la capacidad de Atenas de cumplir con las exigencias y pago de los préstamos.

Alemania, el mayor contribuyente del rescate heleno de los países de la zona euro, ha adoptado una línea dura en las tortuosas negociaciones con Grecia, convirtiendo a la canciller Angela Merkel en una figura odiada por algunos griegos.

Algunos alemanes expresaron su empatía por el sufrimiento de los griegos, otros cuestionaron la efectividad del acuerdo.

Es probable que el acuerdo sea lo suficientemente estricto como para asegurarle a la Canciller alemana una mayoría para el proyecto de ley en la Cámara Baja el 27 de febrero sin tener que depender de partidos de la oposición.

El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, que la semana pasada describió a Grecia como un pozo sin fondo , dijo que confía en que la Cámara Baja del Parlamento aprobaría el paquete de rescate.

La renuencia de Merkel a firmar el paquete de rescate sin lo que algunos han llamado condiciones draconianas ha dañado severamente las relaciones entre ambos países, pero la Canciller tiene que mantener abordo a sus más escépticos socios de la coalición, además de los votantes.

PRINCIPALES PUNTOS DEL PLAN DE RESCATE

El plan de rescate para Grecia, acordado este martes por los países de la zona euro por 237,000 millones de euros, combina préstamos públicos y la condonación de más de la mitad de la deuda privada.

En lo que respecta a la quita de la deuda de Grecia en manos de los acreedores privados (bancos y fondos de inversión), ésta fue revisada a la alza: en lugar de los 100,000 millones de euros previstos hasta ahora mediante una quita de 50% del valor nominal de los títulos griegos, los acreedores privados han aceptado finalmente perdonar 53.5 por ciento.

Esto permitirá reducir la deuda del país en 107,000 millones de euros, a condición de que una masa crítica de acreedores privados participe voluntariamente en el programa.

El programa de ayuda pública se eleva a 130,000 millones de euros, esencialmente mediante préstamos hasta finales del 2014. Esta nueva ayuda, incluidos los 30,000 millones en garantías al sector privado para incentivar su participación en el canje de la deuda griega, se sumará al primer programa de apoyo al país, acordado en mayo del 2010 por 110,000 millones de euros.

El FMI también tiene previsto participar. El monto se definiría durante la reunión del G-20.

El Banco Central Europeo y los bancos centrales de los 17 países miembros de la zona euro participarán también en el esfuerzo mediante la redistribución de los beneficios a Grecia realizados con la compra en los mercados de los títulos desvalorizados de la deuda del país heleno. Por una parte, las tasas de interés de los préstamos ya acordados a Atenas serán reducidas, lo que supondrá un total de 1,400 millones de dólares, y por otra, el equivalente de las plusvalías realizadas con los préstamos griegos será entregado a Atenas, lo que debería disminuir las necesidades de financiación de Grecia en 1,800 millones de euros en total.

A cambio de esta ayuda, el país ha votado un nuevo recorte de 3,300 millones de euros para este año, previendo una reducción del salario mínimo y una limitación de las pensiones.

El nuevo programa de ayuda pretende reducir la tasa de endeudamiento de Grecia de 160% actual a .5% para el 2020, un nivel considerado sostenible a largo plazo.

SUPERVISORES PERMANENTES

Grecia aceptó tres medidas: la primera es un equipo de supervisión permanente de la Troika. La segunda es crear una cuenta blindada que dispondrá siempre de capital para hacer frente al menos a tres meses de vencimiento de sus obligaciones. Y la tercera, dar prioridad constitucional al pago de la deuda.