En el 2019, México registró el déficit menos pronunciado en la cuenta corriente de la balanza de pagos desde 1995, de 2,400 millones de dólares (mdd), esto es 0.2% del Producto Interno Bruto (PIB), según información del Banco de México (Banxico).La cifra contrasta de forma importante con el déficit observado en el 2018, que fue de 23,004 millones de dólares y se convierte en el mejor resultado en 24 años, desde el déficit de 0.4% del PIB alcanzado en 1995.

El déficit de la cuenta corriente en el 2019 es explicado por la contracción de importaciones no petroleras, alimentado por la profunda debilidad de la actividad económica, concuerdan economistas de Moody’s Analytics, BNP Paribas y Goldman Sachs.

“No nos sorprende este déficit histórico de las cuentas externas ante el debilitamiento de la actividad económica. Es precisamente la anemia de la economía en el 2019 la que nos hace anticipar que esta reducción del desequilibrio no es permanente, ya que no está generada por causas estructurales, sino por la recesión de la actividad económica”, explicó el director para América Latina en la consultoría Moody’s Analytics, Alfredo Coutiño.

Desde Nueva York, el economista para América Latina en Goldman Sachs, Alberto Ramos, precisó que “la mejora significativa de la cuenta corriente” fue impulsada por un superávit en la balanza comercial no petrolera, de 27,000 millones de dólares; una “pequeña reducción en el gran déficit comercial petrolero y un sólido aumento de 7% anual en las remesas de los trabajadores.

Aparte, desde las oficinas centrales de BNP Paribas en Nueva York, el economista para México y Colombia, Joel Virgen, dice que la importación de bienes de consumo y de capital contrastaron respecto de una fortaleza relativa de la demanda externa, evidenciando el debilitamiento de la actividad económica en el año.

Los capitales llegaron

El déficit del 2019 se habría financiado en su totalidad por el flujo de inversiones directas que en el año completaron una entrada de 22,693 millones de dólares, incluso por la llegada de capitales de inversión que sumaron 5,572 millones de dólares.

El detalle de la información da cuenta de una entrada anual de inversión de cartera por 4,260 millones de dólares, un dato que resulta de la diferencia entre salidas de capitales de 2,458 millones de dólares observada en el cuarto trimestre del año, de otros 3,804 millones de dólares que también volaron del mercado mexicano en el segundo trimestre y de los saldos positivos registrados en el primer trimestre (8,817 millones) y en el tercero y cuarto (1,705 millones).

De acuerdo con el directivo de Moody’s Analytics, este flujo promedio anual de capitales no residentes puede atribuirse al alto margen que otorga el mercado mexicano, respecto a las tasas incluso negativas que prevalecen entre emergentes y desarrollados.

También refleja condiciones financieras más favorables y un incremento en el apetito por el riesgo en los mercados hacia finales de año, según la referencia del Banxico en el comunicado.

Este cambio en el sentimiento de los inversionistas no residentes es explicado por el banco central por la menor incertidumbre comercial, derivada del anuncio de la fase 1 del acuerdo comercial entre China y Estados Unidos, la ratificación del Senado estadounidense del acuerdo con México y Canadá y la aprobación del acuerdo de salida de Reino Unido de la Unión Europea.

Éxodo de mexicanos persiste

En el detalle de la información, se observa que los inversionistas mexicanos continuaron el éxodo que iniciaron en el último trimestre del 2018 y completaron cinco cuartos consecutivos deshaciendo sus posiciones en títulos locales.

Según las cifras del Banxico, los residentes sacaron del país 16,010 millones de dólares en todo el 2019, con lo que duplicaron el dato del año previo, cuando deshicieron posiciones en 8,131 millones.

Coutiño observa que los inversionistas residentes también valoraron el amplio diferencial que otorga el mercado mexicano, que sigue siendo el quinto más alto del mundo emergente.

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