La economía de Estados Unidos creció a un ritmo saludable en el tercer trimestre, ya que el fuerte gasto de los consumidores y de las empresas contrarrestó los esfuerzos de los negocios por reducir un exceso de inventarios.

El Producto Interno Bruto (PIB) creció a un ritmo anual de 2.0%, menos que 2.1% que se había reportado el mes pasado, informó el Departamento de Comercio en su tercera estimación.

Si bien supone una fuerte desaceleración frente a 3.9% de abril-junio, el crecimiento sigue cerca del potencial de la economía a largo plazo.

La Reserva Federal (Fed) subió la semana pasada su tasa de interés de referencia en 25 puntos base, a entre 0.25 y 0.50%, la primera alza en casi una década. La medida fue un voto de confianza en la economía, afectada por una desaceleración de la demanda global, la fortaleza del dólar y recortes de gasto en el sector energético.

No se trata sólo de una economía que va tirando. El PIB respalda la decisión de la Fed este mes y allana el camino para nuevas subidas a principios del 2016 , sostuvo Chris Rupkey, economista jefe de MUFG Union Bank en Nueva York.

Ayer también se conoció una inesperada caída de 10.5% de las ventas de viviendas usadas el mes pasado y los economistas pidieron precaución al analizar las causas de esta caída, pues las nuevas reglas hipotecarias provocaron retrasos en el cierre de los contratos.

Otro dato mostró que las empresas acumularon inventarios por 85,500 millones de dólares.