El mayor reto del Banco de México (Banxico) en este año será conciliar la resistencia de la inflación a bajar hacia la meta puntual de 3% y las condiciones de bajo crecimiento en la economía, advirtió la subgobernadora del Banco de México, Irene Espinosa Cantellano.

Aun reconociendo que el año pasado la holgura de la economía fue uno de los factores que favoreció a la llegada de la inflación a 2.98%, sostiene que también intervinieron dos choques benignos, inesperados y que no serán persistentes: precios agropecuarios y de energéticos moviéndose al mismo tiempo a la baja.

Por ello, sostiene entrevistada por El Economista: “El mantra del banco central ha sido y debe ser la cautela”. Esto, aun con los cinco recortes a la baja que ha dirigido la Junta de Gobierno desde agosto del año pasado.

“Nuestra posición (de la política monetaria) hoy en día es restrictiva y se deriva no sólo de la comparación del margen con otros países emergentes. También es porque nuestra inflación subyacente y las expectativas se mantienen por encima del objetivo que es 3% puntual”.

“Hoy estamos en un contexto de alto grado de incertidumbre por factores fuera del control de la política monetaria como los que pueden venir de la parte externa, como los que podría generar el coronavirus. Este año son también las elecciones presidenciales en Estados Unidos y como vimos en 2016, este proceso generó alta volatilidad, de manera que hoy no sabemos hasta que punto afectará. En una situación como la actual, con alta incertidumbre, debemos ser prudentes y cautelosos”, sostuvo.

La subgobernadora dice que no se puede asumir que como ya se llegó a la meta de inflación en el 2019, el Banco de México puede bajar la guardia.

“Se tienen que revisar los componentes de la inflación, identificar qué está detrás de la resistencia de la inflación subyacente (...) y revisar el pronóstico de inflación, principalmente porque entre el que teníamos en diciembre y el que se divulgará en el informe trimestral (la semana entrante), media un choque no previsto que es la proporción del alza en el salario mínimo”.

De hecho precisa que “el aumento del salario mínimo por encima de lo previsto motiva necesariamente un ajuste en las proyecciones (de inflación) para 15 meses” y no sólo para este 2020.

Distribución equitativa, con baja inflación

En su oficina del edificio principal del Banco de México, señala que una inflación persistentemente alta genera en sí misma un mayor costo para la sociedad, limita las posibilidades de aspirar a tener un crecimiento económico mayor y restringe la oportunidad de aplicar una distribución más equitativa del ingreso.

Descarta definirse como una banquera central con sesgo hawkish (agresivo, que indica inclinación a subir tasas); o dovish (relajada, que significa inclinado a reducir los márgenes).

“Soy una funcionaria técnica que toma sus decisiones en función de las estadísticas, de los datos que van fluyendo y de los riesgos que se observan para el objetivo”, respondió.

Estancamiento persiste

La banquera central refirió que “el estancamiento de la economía mexicana” persiste en este inicio de año, y es resultado de una inversión pública y privada que se mantuvo en compás de espera desde el 2016.

“La inversión tiene efectos intertemporales. Ya veníamos de un periodo de ajuste de la inversión que se desalentó por la incertidumbre por algunas políticas internas del gobierno actual que han generado también un consumo muy cauteloso y preventivo”.

Reconoce que la ratificación del tratado de comercio con Estados Unidos y Canadá (T-MEC) disipa parte de la incertidumbre que originó la reducción de la inversión privada.

Pero acota que “persiste la preocupación de los inversionistas por las políticas internas del gobierno y por como éstas pueden dar certidumbre a los proyectos productivos de largo plazo”.

Tasas altas vs desaceleración

La subgobernadora descarta que el alto rédito que ofrece México desde hace varios meses sea el origen de la desaceleración económica y del estancamiento que persiste.

Explica que en México tenemos una muy baja penetración del crédito, por lo cual el canal de transmisión (de las tasas) al financiamiento tiene un efecto limitado. Mientras que en países como Brasil, la penetración del crédito es importante y el alza de tasas tiene mayor impacto.

Acerca de la posibilidad de que el banco central tenga entre sus obligaciones el crecimiento de la economía, precisa que se requieren muchas más herramientas que la política monetaria para conseguir ese objetivo.

“Sería peligroso establecer otro mandato al Banco de México, como el crecimiento cuando hay muchas acciones que limitan esta expansión y para las que no tienen alcance nuestras herramientas en la política monetaria”, dijo Espinosa Cantellano.

¿Quién es Irene Espinosa Cantellano?

Es la primera mujer que forma parte de la Junta de Gobierno del Banco de México.

Se desempeña como subgobernadora desde enero del 2018. Previo, fue tesorera de la Federación durante nueve años.

Bajo esa responsabilidad diseñó e implementó la Cuenta Única de Tesorería, que fue reconocida internacionalmente, y participó en la elaboración e implementación de la Nueva Ley de Tesorería de la Federación, la cual sustituyó a la Ley del Servicio de Tesorería de la Federación de 1985.

Cuenta con más de dos décadas de experiencia en el sector financiero, tanto público como privado.

Obtuvo la maestría en Políticas Públicas con especialidad en Evaluación Socioeconómica de Proyectos, y la licenciatura en Economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México, donde recibió el premio Miguel Palacios Macedo a la excelencia académica.

Inició su carrera profesional en 1988 como investigadora en el Centro de Estudios Económicos de Banamex.

Ha sido consejera principal de la oficina del director ejecutivo para México y República Dominicana en el Banco Interamericano de Desarrollo.

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