Las revisiones a la calificación crediticia de México y la de Petróleos Mexicanos (Pemex), se mantienen en el foco de riesgo para las autoridades y supervisores que integran al Consejo de Estabilidad del Sistema Financiero (CESF).

En varias de las seis reuniones en el año que sostuvieron los integrantes del CESF, destacaron que el riesgo de una disminución en la calificación de deuda soberana está relacionado con el bajo ritmo de crecimiento económico.

Al interior del décimo Informe Anual del Consejo, destacaron que el debilitamiento de la inversión y el riesgo que representan los pasivos contingentes de Pemex, son factores de riesgo para la calificación soberana.

“Dados los fuertes vínculos entre el soberano y la empresa petrolera, los retos financieros que enfrenta Pemex son importantes para los perfiles crediticios del gobierno federal”, plantea.

En el documento, explican que durante el 2019 y el 2020, las principales agencias calificadoras realizaron señalamientos sobre el debilitamiento de algunas variables del entorno económico y el ambiente de los negocios en México y de sus posibles repercusiones sobre las calificaciones crediticias.

Entre los factores que destacan las calificadoras están un menor crecimiento económico, incertidumbre ante políticas públicas menos predecibles, la ausencia de un mayor apoyo fiscal ante la recesión económica “lo cual en su opinión podría retrasar la recuperación económica así como generar un riesgo para las finanzas públicas debido al deterioro del perfil financiero de Pemex”.

Explicaron que “a pesar de la estabilización de la plataforma de producción durante el 2019 y la capitalización que realizó el gobierno federal en septiembre de este año, la caída de los precios mundiales del crudo y la expectativa de una lenta recuperación ha incrementado los retos que enfrenta Pemex”.

Lo anterior, puede alimentar la generación de pasivos contingentes que pesarían sobre la calificación crediticia del soberano. Explican que en México la reducción de los precios del petróleo deteriora la situación financiera de Pemex, al tiempo que propicia mayores ajustes en los portafolios de inversión y salidas de capitales.

ymorales@eleconomista.com.mx