Los ministros de Finanzas de la zona euro se reúnen en Bruselas con el objetivo de desbloquear el plan de ayuda a Grecia vigente, antes de que una serie de cruciales elecciones en Europa a partir de marzo compliquen una solución rápida.

Es importante alcanzar una solución lo antes posible, porque los mercados están empezando a reaccionar , indicó un responsable de la zona euro. Sin nuevos fondos de rescate, Atenas no podrá devolver unos 7,000 millones de euros a sus acreedores, previstos para julio.

Aunque el tiempo apremia para desbloquear un nuevo tramo de ayuda, los principales acreedores, los países de la zona euro y el Fondo Monetario Internacional (FMI), no logran ponerse de acuerdo sobre la elevada deuda helena y los objetivos económicos para Grecia.

Un portavoz del gobierno griego urgió a un acuerdo político de principios con sus acreedores el lunes, pero para el alto responsable europeo habrá un esbozo de acuerdo, en el mejor de los casos .

Independientemente del resultado de la reunión del Eurogrupo, las miradas se volverán hacia el encuentro el miércoles entre Angela Merkel, jefa del gobierno alemán, y Christine Lagarde, directora gerente del FMI.

A continuación, la mandataria alemana se reunirá con Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, considerado por muchos como un abogado del gobierno heleno.

Deuda de 176.9%

Tras seis años de rescates financieros concedidos a cambio de duras reformas, Grecia registra el mayor número de desempleados de la zona euro con 23% (cifras de octubre) y su deuda alcanza 176.9% del PIB, unos 311,000 millones de euros.

El FMI no quiere participar económicamente en el vigente tercer programa de ayuda, de 86,000 millones de euros, porque estima que los objetivos presupuestarios sobre los que se basa son inalcanzables, a no ser que se intensifiquen las reformas previstas o los europeos aprueben una quita de la deuda griega.

Alemania, la primera economía de la zona euro y el principal acreedor de Grecia, no quiere oír ni hablar de esta segunda posibilidad, pero quiere la participación en el rescate aprobado en el 2015 de la institución monetaria, como ya hizo en los dos anteriores en el 2010 y el 2012.

Yo parto del principio de que el FMI seguirá formando parte del plan de rescate a Grecia, dijo Wolfgang Schäuble, ministro alemán de Finanzas, a la televisión pública.

Tiempos de reclamaciones

La institución con sede en Washington considera, además, muy ambicioso el objetivo impuesto a Grecia por los europeos de un superávit presupuestario primario, sin contar el pago de los intereses de la deuda, de 3.5% del PIB en el 2018.

Para alcanzarlo, el FMI pide al país heleno que apruebe medidas preventivas, como una reforma de las pensiones y nuevas medidas fiscales para aumentar los ingresos, a aplicar en caso de no cumplir con este compromiso.

Sin embargo, Alexis Tsipras, quien encabeza al gobierno griego, rechaza las reclamaciones aberrantes para que el país siga llevando a cabo medidas de austeridad después de que termine el actual plan, en el 2018.

Es un acuerdo muy duro , reconoció uno de los negociadores, que pidió el anonimato.

La última crisis de este tipo, tras la elección de Tsipras, casi implica la expulsión de Grecia del euro. Estos temores empiezan a emerger de nuevo, ante el bloqueo actual y las cruciales elecciones en Holanda (marzo), Francia (abril-mayo) y Alemania (septiembre), donde los partidos antieuropeos están en auge en los sondeos.