El presidente Andrés Manuel López Obrador volvió a cuestionar que el Banco de México no traspasó un remanente de operación al gobierno federal conforme lo marca la Ley del Banco de México, pese a haber registrado una utilidad en el 2020.

“Vamos a seguir respetando la autonomía de Banco de México. Sin embargo, en la pasada administración sí hubo remanentes y como el director (gobernador) trabajó en Hacienda y es muy cercano a (José Antonio) Meade y (Luis) Videgaray, pues ahora, ya no es lo mismo”, argumentó el mandatario en su conferencia matutina de ayer.

Sin embargo, el catedrático del ITAM, Víctor Gómez Ayala, explicó que son criterios técnicos, legales y contables los que están detrás de la generación de ganancias y eventual entrega de remanente de operación.

Tal como lo muestran los estados financieros dictaminados del 2020, divulgados el pasado 23 de abril, que están disponibles en la página del Banco de México, la institución monetaria registró un resultado positivo del ejercicio fiscal 2020, por 165,017 millones de pesos.

Pero, conforme lo marca el artículo 54 de la Ley del Banco de México, cuando se presenta una utilidad, una proporción de estos recursos debe asignarse a la amortización de pérdidas acumuladas de ejercicios anteriores que sumaron 121,775 millones de pesos.

Es decir, de las ganancias que sí tuvo Banco de México en el 2020, 73.79% se destinó a la amortización de pérdidas de los años anteriores.

Asimismo, en cumplimiento con lo dispuesto por el artículo 53 de la misma Ley, la Junta de Gobierno destinó los 43,242 millones de pesos restantes a incrementar las reservas de capital con lo que al 31 de diciembre de 2020, dichas reservas ascendieron a 43,750 millones de pesos.

Mientras el capital contable, que incluye al capital contribuido y las reservas de capital, sumó 53,361 millones de pesos, que según lo descrito en el comunicado, representa únicamente 0.23% del PIB del 2020.

Auditor externo

Los estados financieros anuales son dictaminados por un auditor externo contratado por la Secretaría de Hacienda, lo que permite evitar un probable conflicto de interés, consignó el Director de Investigación Económica en el think lab veracruzano SAVER, Luis Pérez Lezama.

La información estadística del Banco de México, que es pública y está disponible en la página oficial del instituto central, muestra que en los 26 años de autonomía del Banco de México, sólo se ha generado utilidad suficiente para transferir remanente de operación al gobierno federal en 10 ocasiones: en 1995, 1996, 1997, 1998, 2002, 2003, 2008, 2014; 2015 y 2016.

En siete de estos 10 años, la depreciación cambiaria de doble dígito favoreció una utilidad mayor, al propiciar una fuerte valuación de activos administrados por el banco central. Este fue el caso de 1995, 1998, 2002, 2008, 2014, 2015 y 2016.

Los bancos centrales deben acumular reservas en monedas extranjeras como dólares, yenes, euros o libras, para que los inversionistas tengan confianza de prestar al país en otra moneda. Al corte del 14 de mayo de este año, las reservas internacionales sumaron 194,645 millones de dólares, una acumulación de 364 millones de dólares desde el arranque de 2021.

“Los activos internacionales generan cierta certidumbre sobre la capacidad de pago del país, en este caso de México y de alguna manera la cantidad de reservas acumuladas se interpreta como parte de los elementos de certidumbre”, resaltó Pérez Lezama

Gómez Ayala explicó que el Banco de México, como cualquier empresa o banco privado, administra su hoja de balance que tiene activos, pasivos y capital contable.

Como el tipo de cambio se determina por condiciones de mercado, a veces se aprecia y otras se deprecia, haciendo que la valuación de los activos en pesos sea mayor en algunas ocasiones, o más baja en otras.

Esto ocasiona que en un proceso de depreciación de todo el año, del 31 de diciembre al 31 de diciembre, el Banco de México genere pérdidas, o si hay revaluación de pesos acumulada en todo el año, genere un excedente en sus resultados financieros.

Volatilidad en contra

El catedrático y economista del ITESM, Raymundo Tenorio, hizo una  explicación didáctica del proceso de valuación por el que transitaron los activos internacionales del Banco de México en el año de la pandemia.

“Es como si hubiéramos comprado un dólar el 9 de abril de 2020 en 25 pesos, comentó. Ese día (9 de abril), el peso mexicano acumulaba una importante depreciación, de 27% que alentó las expectativas de que al mantenerse fluctuando en ese nivel en el transcurso del año, generaría una ganancia histórica”.

Pero resulta que ese billete comprado el nueve de abril, lo quisieron cambiar el último día de diciembre de 2020. Para ese día, el dólar cotizaba en 19.91 pesos, ya que estaba menos presionado ante la evidencia de que ya había vacunas contra el Covid; se conocía el resultado electoral de Estados Unidos y ya se sabía que el nuevo mandatario solicitaría otro y millonario paquete de estímulo económico.

“La ganancia que se esperaba en abril, cuando compraron dólar, se achicó. El dólar se depreció, en 5.5% anual y eso mismo pasó con todas las reservas en dólares que estaban acumuladas”.

Como se recordará, el presidente Andrés Manuel López Obrador avisó en sus conferencias matutinas del 15 y 16 de abril del 2020 que convencería al gobernador Alejandro Díaz de León de adelantarle al gobierno “la garantía que existe si hay depreciación de la moneda, por la que el Banco de México tiene que compensar a la Secretaría de Hacienda”, es decir, el remanente.

ymorales@eleconomista.com.mx