México está en riesgo de que siga bajando su calificación, pese a la consistencia del gobierno por mantener una posición fiscal estable, reconoció el Director de Investigación Económica para América Latina en el Instituto Internacional de Finanzas (IIF), Martin Castellano.

“No se ve como un riesgo de corto plazo pero eventualmente, si no consigue recuperar una tasa de crecimiento mas acorde a las necesidades, que permita una generación de ingresos suficiente para pagar impuestos, ese riesgo (de un recorte de calificación) se puede materializar,” admitió.

Desde Washington, al termino del cuarto día de trabajo de la Reunión Anual del IIF, explicó a El Economista que en un escenario de bajo crecimiento como el que ha caracterizado a México por años, “se hace más cuesta arriba la meta de garantizar una posición fiscal sólida”.

Entrevistado por El Economista, reconoce que sería relevante que el gobierno otorgue señales más contundentes para favorecer la participación de los inversionistas privados en los proyectos productivos.

Para conseguir una recuperación económica más sostenible y consistente, se requiere la participación de la iniciativa privada externa y local, sostuvo.

Es ahí, en la incertidumbre del sector privado donde se concentra parte del estancamiento que tenía de por sí la economía incluso antes del choque por la pandemia.

“Sería relevante atraer y fortalecer la inversión del sector privado mejorando el ambiente para hacer negocios”, reiteró.

El bajo estímulo fiscal

En el IIF mantienen el pronóstico para la caída del PIB de 10.1% para este año. No hay indicadores suficientemente fuertes para suponer cambios.

Tampoco modificaron su pronóstico de un “rebote estadístico de 3.6% para el producto del año entrante”.

De acuerdo con el funcionario, la actividad económica baja o estancada que venía desde antes, el estímulo fiscal limitado, la moderación del gasto público y el efecto directo de la pandemia por las medidas de contención que originaron el cierre de la industria, no facilitan una recuperación más consistente.

El analista reconoce que el espacio fiscal de México para otorgar un estímulo está acotado. Sin embargo, consigna que en América Latina, hay países que tampoco contaban con suficientes buffers y aún así hicieron un esfuerzo para tratar de contrarrestar el choque.

El gobierno de México prefirió la prudencia y estabilidad fiscal. Pero con un apoyo contracíclico, la iniciativa privada pudo haber respondido con menos incertidumbre, consideró.

De manera que sin estímulo, ni una modificación en el ambiente para hacer negocios, cambio en el respeto al Estado de derecho o institucionalidad, la recuperación real del PIB quedará 20% debajo de donde estaba a fines de 2019, finalizó.

El IIF es la mayor asociación internacional de instituciones financieras de operación global, donde participan fondos de inversión, calificadoras, bancos privados.

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