La advertencia de Alemania y el Fondo Monetario Internacional (FMI) sobre un posible contagio de la crisis fiscal a otros países de la zona euro arrastró a la divisa europea a niveles mínimos de 14 meses frente al dólar.

La canciller de Alemania, Angela Merkel, advirtió que de no tener éxito el rescate a Grecia, la crisis podría desatar un contagio a otros países del bloque.

Lo anterior en medio del debate en el Parlamento alemán para un préstamo de 22,000 millones de euros de Alemania para Grecia.

Mientras que el FMI indicó que existe el riesgo de que la crisis griega afecte a los países más débiles de la zona euro.

A esta percepción se sumaron el miembro del consejo del Banco Central Europeo (BCE) y jefe del Bundesbank, Axel Weber, que coinciden en que existe una seria amenaza de que los problemas de Grecia se extiendan.

Weber, quien también apeló en el Parlamento para la aprobación del préstamo para el endeudado país mediterráneo, dijo que si Grecia no supera esta crisis, los mercados financieros podrían verse seriamente afectados.

Así, el euro cayó a 1.2824 dólares, su peor nivel desde el 10 de marzo del año pasado cuando cerró en 1.2824.

De esta manera hiló tres jornadas de caídas en las que acumula una pérdida de 3.59% y en lo que va del año el descenso es de más de 10 por ciento.

Sin embargo, desde su mejor nivel de 1.5141 dólares, que alcanzó el 25 de noviembre del año pasado, la divisa única registra un desplome de 15.30 por ciento.

Además del factor Grecia, el euro se ha visto presionado por las recientes cifras económicas de Estados Unidos, que apuntan hacia una firme recuperación de ese país.

De acuerdo con especialistas, si Grecia no logra superar esta crisis, el euro podría llegar a caer hasta 1.10 dólares.

Ayer el reporte de la firma ADP arrojó que el sector privado creó 32,000 plazas en abril, lo que podría llevar a la Reserva Federal a incrementar sus tasas de interés brindándole un mayor atractivo al dólar.

Mientras que el economista Joseph­ Stiglitz fue más severo y comentó a la BBC que si Europa no logra solucionar sus problemas institucionales, el futuro del euro está contado.

Asi, los factores psicológicos como los temores de los inversionistas sobre que Grecia no sea capaz de recortar su pesada deuda seguirán afectando a la divisa en las próximas semanas.

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